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sábado, 3 de mayo de 2008

El viejo y el mar de Ernest Hemingway





Ernest Miller Hemingway (
Oak Park, 21 de julio de 1899 - Ketchum, 2 de julio de 1961) fue un escritor y periodista estadounidense reconocido con el Premio Nobel de Literatura de 1954.
1. Biografía
Primeros años
Ernest Miller Hemingway nació el 21 de julio de 1899 en
Oak Park, un suburbio de Chicago. Era el segundo de seis hermanos (cuatro chicas y dos chicos). Su padre, Clarence Edmond Hemingway, era médico y le gustaba la caza y la pesca. Su madre, Grace Hall Hemingway, había estudiado música y le hizó interesarse por la música. El padre de Ernest poseía una casita con terreno en el Lago Bear. Allí Ernest aprendió a pescar(con tres años era ya capaz de manejar una caña) y a cazar (con doce empuñaba la carabina). Estudió en el Instituto de Secundaria de Oak Park y River Forest, donde aprendió a tocar el violonchelo y formó parte de la orquestra. Era capitán del equipo de waterpolo y jugaba a rugby. Se interesaba también por el boxeo y peleaba con sus compañeros en los descampados. En los estudios destacó en lengua, pero sentía apatía por las otras asignaturas. Mostró sus aptitudes literarias en el diario escolar, usando el alias Ring Lardner, Jr. Al acabar sus estudios, en 1917, no quiso ir a la universidad, como quería su padre, ni quiso perfeccionar sus estudios de violonchelo, como su madre quería. Se trasladó a Kansas y en octubre de 1917 comenzó a trabajar de reportero en el Kansas City Star, con un sueldo de 15 dólares a la semana.
Primera Guerra Mundial [editar]
Los
Estados Unidos entraron en guerra el 6 de abril de 1917, y Ernest no quería perderse la ocasión de seguir el Cuerpo de Expedición Americano, como hicieron John Dos Passos, William Faulkner o F. Scott Fitzgerald. Pero debido a un defecto en el ojo izquierdo, fue excluido como combatiente. Consiguió hacerse llamar como conductor de ambulancias de la Cruz Roja y desembarcó en Burdeos a finales de Mayo de 1918, para marchar a Italia. El 8 de julio de 1918 fue herido de gravedad por artillería austriaca. Con las piernas heridas y una rodilla rota, fue capaz de cargarse a hombros un soldado italiano para ponerle a salvo. Caminó 40 metros hasta que se desmayó. La heroicidad le valió el reconocimiento del gobierno italiano con la Medalla de Plata al Valor. Durante su recuperación en el hospital de Milán se enamoró de una joven enfermera, Agnes von Kurowsky, quien más tarde le plantaría por un oficial napolitano. Regresó a Estados Unidos en Enero de 1919, reanudando su trabajo como periodista en el Toronto Star y como redactor del mensual ‘‘Cooperative Commonwealth’’. Se casó con Elizabeth Hadley Richardson, 8 años mayor que él, el 3 de Septiembre de 1920. La pareja se trasladó a París en 1922.
Entreguerras: París y la Generación Perdida
En
1923, al poco tiempo de llegar a París, nació su primer y único hijo, John Hadley Nicanor Hemingway, al que llamaba "Bumby". En París conoció los ambientes literarios de vanguardia y se relaciona con los miembros de la llamada Generación Perdida: Gertrude Stein, Ezra Pound y F. Scott Fitzgerald entre otros. La familia Hemingway vivía en un austero piso, pero cuando Ernest escribía a su familia les contaba que vivían en la mejor zona del Barrio Latino. Sus comienzos literarios no fueron nada fáciles. Sus primeros trabajos: Tres historias y diez poemas (1923) y En este mundo (1925) pasaron inadvertidos. Ernest se ganaba la vida como corresponsal y viajó por toda Europa. También se empleó como sparring para boxeadores y “cazaba” palomas en los Jardines de Luxemburgo cuando sacaba a pasear a su hijo, pues los ahorros mermaban y no ganaba mucho.
Nueva etapa
El año 1925 supuso el descubrimiento de Hemingway para los editores americanos, y el año en que escribió su primera novela,
Fiesta. El nuevo estilo que mostró en este libro, retrato del París bohemio de los años viente y buena parte de inspiración autobiográfica, dejó atrás una literatura más experimental y oscuro, resultando más impactante y exitosa. También en Muerte en la tarde, relata sus experiencias en España, país que ya comenzaba a adorar, y en el que aún hoy quedan testimonios de su presencia.
En
1929, edita Adiós a las armas, novela de contenido autobiográfico, ya que está basada en su paso por la guerra y sus experiencias en el frente de batalla. Le siguen dos ediciones más optimistas, que tratan dos temas que le apasionaban: las corridas de toros, en Muerte en la tarde, y África, en Las verdes colinas de África (1935). En 1928 regresa a Estados Unidos con su segunda esposa, pero pronto parte hacia Cuba. A partir de ese momento, comienza en él una curiosa y definitiva transformación. Se aleja del individualismo, como puede advertirse en Tener o no tener (1937), que describe el fracaso de una rebelión individual, y se compromete con la lucha humanitaria y con la unión de las personas. Compromete su escritura en esta nueva etapa con los republicanos españoles durante la Guerra Civil Española, compromiso del que da testimonio en el guión del filme documental Tierra española, en la obra de teatro La quinta columna (1938) y por supuesto en Por quién doblan las campanas, obra maestra de la literatura universal.
Segunda Guerra Mundial
Estalla la
Segunda Guerra Mundial. Su destino era el mar de Las Antillas y su misión, patrullar con el fin de capturar barcos de bandera nazi. En 1944 viaja a Europa como corresponsal de guerra, participa en misiones aéreas de reconocimiento en Alemania y forma parte del desembarco en Normandía, siendo uno de los primeros soldados en entrar en París. Hasta 1950 no vuelve a escribir. Al otro lado del río y entre los árboles, es su primera publicación después de aquellos turbulentos años de guerra.
El viejo y el mar
En
1952 sorprende con un breve relato encargado por la revísta Life, El viejo y el mar, por el que recibe el premio Pulitzer en 1953. La historia narra la experiencia de un viejo pescador cubano que ha tenido una mala racha y sale de pesca decidido a terminarla. Un año más tarde obtendrá el Premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra.
Últimos años
A partir de ese momento intenta escribir una novela sobre la
Segunda Guerra Mundial, que finalmente nunca concluiría. Y vuelve en nuevos relatos, a aquellos años de juventud en París y España (París era una fiesta), lugares en los que fue "muy pobre, pero muy feliz", añorando la sensación que le provocaba ser un joven soñador, valiente y arriesgado, que no sólo escribía sobre acontecimientos que un día pasarían a ser parte de la historia, sino que además era parte de ella. El 2 de julio de 1961, quizás decidió que no podía escribir más, y se disparó a sí mismo con una escopeta. Dada la ausencia de una nota de suicidio y el ángulo del disparo, es difícil determinar si realmente su muerte fue autoinfligida o si fue un accidente.
2. Obra
Relatos
Tres relatos y diez poemas (Three Stories and Ten Poems);(
1923)
En nuestro tiempo (In Our Time);(
1925)
Hombres sin mujeres (Men Without Women);(
1927)
El ganador no se lleva nada (Winner take Nothing) (
1933)
La quinta columna y los primeros cuarenta y nueve relatos (The Fifth Column and the First Forty-Nine Stories)(
1938)
Novela
The Torrents of Spring (
1926)
Fiesta (The Sun Also Rises) (1926)
Adiós a las armas (A Farewell to Arms) (1929)
Muerte en la tarde (Death in the Afternoon) (
1932)
Las verdes colinas de África (Green Hills of Africa) (
1935)
Tener o no tener (To Have and Have Not) (1937)
Por quién doblan las campanas (For Whom the Bell Tolls) (1940)
Al otro lado del río y entre los árboles (Across the River and into the Trees) (
1950)
El viejo y el mar (The Old Man and the Sea) (1952). Premio Pulitzer en 1953.

Otras
Hombres en guerra (Men at War) (
1942). Antología.
Obras publicadas póstumamente
The Wild Years (
1962). Recopilación.
París era una fiesta (A Moveable Feast) (1964). Novela.
Enviado especial (By-Lines) (
1967). Artículos periodísticos para el Toronto Star.
Islas en el golfo (Islands in the Stream) (
1970). Novela.
The Nick Adams Stories (
1972)
88 Poems (
1979)
Selected Letters (
1981)
True at first light (
1999)

El viejo y el mar (The Old Man and the Sea) es una
novela escrita por Ernest Hemingway en 1951 en Cuba y publicada en 1952. Fue su último trabajo de ficción importante publicado en vida y posiblemente su obra más famosa. La historia se centra en un viejo pescador cubano (Gregorio Fuentes, que en la novela le llama Santiago) y su lucha con un pez espada de gran tamaño.
Aunque la novela ha sido objeto de diferentes críticas, es considerada como uno de los trabajos de ficción más destacados del
siglo XX reafirmando el valor literario de la obra de Hemingway. La novela ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones siendo la adaptación de 1958 protagonizada por Spencer Tracy una de las más populares y conocidas.
En
1953 Hemingway recibió el Premio Pulitzer y el Nobel de Literatura al año siguiente por su obra completa.



3. Análisis de la novela El viejo y el mar
Sabemos que el buen literato no describe objetos sino ámbitos, no relata hechos sino acontecimientos, no expresa procesos de producción fabril sino procesos creadores. Al percatarnos de ello, nos elevamos al nivel de realidad y actividad en que se mueven las obras literarias valiosas. Así, El viejo y el mar no se reduce a contarnos las peripecias por las que pasa un viejo pescador para atrapar un pez fuerte y voluminoso, y la decepción que sufre cuando ve que su capacidad de defensa no es suficiente para evitar que los tiburones devoren poco a poco su codiciada presa. En caso contrario, este relato de aventuras marinas podría resultar divertido pero carecería de todo valor estético. Lo que nos revela aquí Hemingway es el sentimiento de vinculación fraternal que alienta en el viejo pescador respecto a muchas realidades de su entorno, incluso aquellas a las que agrede y mata en función de su oficio de pescador. Al ver los delfines que nadan y resoplan en torno al bote, exclama: «Son buena gente, dijo. Juegan y bromean y se aman entre ellos. Son nuestros hermanos, como los peces voladores. Entonces empezó a sentir lástima del gran pez que había enganchado.

3.1. Argumento
Santiago es un viejo pescador
cubano. Le seguía un joven muchacho llamado Manolito, quien le tenía un aprecio muy grande. Un día Manolito tuvo que dejar a Santiago por órdenes de su familia, para ir con pescadores con mayor suerte que el viejo con respecto a sus pescas. Sin embargo, él joven muchacho le seguía ayudando y haciéndole compañía.
Un día el viejo salió a la mar con el objetivo de terminar con su mala racha en la pesca. El muchacho le había conseguido
cebo. Al cabo de unas horas de navegar, tras haber perdido de vista la costa, un pez picó el anzuelo. Era un pez enorme, dispuesto a luchar hasta la muerte, si era preciso. La barca navegó a capricho del pez mar adentro. Las fuerzas del viejo cada vez iban a menos y predecía que el pez le podía matar, pero tenía una fuerte determinación por conseguir sacarlo del agua, y no le importaba si tenía que dejar su vida en el intento. Tras una larga y dura batalla, el pez tuvo la peor suerte, y el viejo, rebosante de felicidad, ya que no creía que el pez fuese tan inmenso, lo amarro al costado de la barca, para poner rumbo a la costa. "Era tan grande, que era como amarrar un bote mucho más grande al costado del suyo". Todo su empeño habría sido inútil si no consiguiese llevar el pez a tierra firme. Sin embargo, y para su desilusión, apareció un tiburón. Cuando el escualo se acercó a comer el pez el viejo le asestó un mortal golpe en la cabeza con su arpón. Se había librado del tiburón, pero no tardarían en acercarse otros más siguiendo el rastro de la sangre desparramada del pez herido. El viejo logró batirlos, pero se habían comido medio pez. Por la noche se le acercaron más, que acabaron con él, dejando solo la cabeza, la espina y la cola, suficientes para dar testimonio de la hazaña.
Así, llego por fin a puerto. Era de noche y no había nadie para ayudarle a recoger. Cuando terminó se fue a su casa a dormir. A la mañana siguiente el muchacho, muy preocupado, fue a su casa para ver cómo estaba y le prometió que saldría a pescar con él. Los demás pescadores reconocieron el mérito de Santiago, al ver los restos del pez, que era un Pez Espada.
3.2. Estructura
Cronológico lineal, tiempo pasado contado en tercera persona."El Viejo y el Mar", novella en inglés, para nosotros una novela corta, permitió a Hemingway ganar el premio Pulitzer en 1953 y después el Nóbel de Literatura en el 54. En esta obra Hemingway desarrolla una complicada trama en la que demuestra una vez más cuán pequeño es el hombre ante la naturaleza, pero cuán grande es aquel que tiene honor y dignidad para afrontar las dificultades.3.3. Estructura dramática
La estructura que sostiene la acción dramática se basa en una poderosa trama en la que Santiago, el viejo, debe luchar con el enemigo más difícil de vencer: la naturaleza. Y la naturaleza es personificada por el mar con sus grandes peces y tal vez se deba incluir al destino también. El mismo protagonista y los demás pescadores, creen en el propio destino. En este caso todos están convencidos que el destino conduce a Santiago al fracaso. Aquí surge una pregunta: ¿Podrá el viejo lograr su cometido antes de que desfallezca?Sólo hay dos opciones.
Hay una sub-trama. Se trata de Manolín quien acompaña al viejo pescador hasta su salida a la mar número 40 sin éxito. El viejo Santiago desea y ruega que el muchacho vuelva con él y lo acompañe en sus días solitarios, pero eso no es posible debido a su mala suerte. La vida de Santiago está ligada a los peces que logre llevar a puerto. El no cejará en su intento por conseguirlo, de ello dependerá su suerte para no sucumbir, pues ya lleva 84 días de malas.He ahí la importancia y urgencia del viejo a enganchar un pez. Y ese día -el día 84 - justamente, pica un gran pez espada, y el viejo lucha con él por tres días consecutivos. En una lucha de titanes, como esa vence el que tiene más inteligencia, de eso el viejo estaba convencido: el hombre es superior al animal, pero "...a Dios gracias, los peces no son tan inteligentes como los que los matamos, aunque son más nobles y más hábiles.".3.4 Trama principal
se resuelve negativamente, pues, aunque el viejo logra dominar al noble animal, éste es devorado sistemáticamente por los tiburones y sólo le dejan el espinazo. Es un hermoso triunfo moral. El viejo Santiago demuestra su hombría y capacidad física e inteligencia, pero el fin por el cual un pescador hace tamaño esfuerzo, es una retribución en metal, y al no obtenerla el resultado final significa un fracaso rotundo.
Si bien por un lado hay fracaso, en la sub-trama hay éxito a consecuencia de su heroica acción. Esta acción se supone levantó gran admiración en todo el poblado, y especialmente en Manolín y su familia por tanto Manolín cuando lo ve maltrecho tirado en su cama se pone a llorar, ahora lo admira mucho más que antes.
Cuando el viejo se despierta Manolín le dice con lágrimas en los ojos que volverá a pescar con él, no importa lo que digan sus padres.
Una actitud creativa ante la vida
El mar se presenta ante el pescador como un gran campo de posibilidades, un «ámbito de realidad» lleno de dinamismo, de posibles interrelaciones y, por ello, desbordante de belleza. Casi todos los elementos de ese ámbito inmenso e inagotable constituyen para el protagonista un haz de posibilidades creadoras. De ahí su afecto fraternal hacia todos ellos. Un lugar especial lo ocupan los peces voladores. Pero también estima «las pequeñas, delicadas y oscuras golondrinas de mar que andaban siempre volando y buscando y casi nunca encontraban»; y las medusas, «con sus largos y mortíferos filamentos purpurinos», y las benéficas tortugas, y los patos salvajes, las marsopas, los bonitos y los delfines... Al mar pertenecen también la multitud de pajaritos que vuelan muy bajo sobre el agua, y las estrellas que relucen en lo alto. «Estoy tan despejado como lo están las estrellas, que son mis hermanas»

4. Caracterización
En toda la novela hay poca descripción de los dos personajes principales. Para describir al viejo, Hemingway sólo emplea un párrafo, y más que nada, detalla las manchas y arrugas en la cara y dice que sus ojos son del color del mar, después da esporádicos datos con alguna otra característica del personaje. Hemingway en una oportunidad llamó "iceberg" a la técnica de no mostrar todos los datos de la historia, similar a un verdadero iceberg en la cual sólo se puede "ver" una pequeña parte de su real dimensión. Esta técnica fue llamada "el dato escondido" por Vargas Llosa.
En la obra se conoce muy poco acerca del pasado del viejo, apenas se menciona que en una pared él tenía una foto de su esposa pero que la quitó porque lo hacía sentirse muy solo, no se menciona si tuvo hijos. Acerca de la localidad, se sabe que el puerto está cercano a La Habana, no sabemos sin embargo el nombre, tampoco aparece en forma directa algún otro personaje aparte del protagonista que en alguna parte se dice que se llama Santiago y el muchacho que por ahí encontramos que se llama Manolín.En ésta novela corta y el cuento "Los Asesinos" podemos reconocer algo del estilo minimalista que caracterizó a Hemingway desde sus primeros cuentos en 1925.La técnica de Hemingway que influyó grandemente en los escritores más jóvenes, es exitosa porque construye un realismo hecho desde el punto de vista del lector, no del autor como era antes. En estas dos obras de Hemingway, el lector forma su propia opinión acerca del personaje y la conclusión. El lector es inducido a imaginar cierta partes tal como se imagina la cantidad de hielo que hay debajo del iceberg en el mar. Y ello con tan sólo leer unos cuantos datos que dosifica el autor y no una descripción completa. Esto se nota en el cuento "Los Asesinos", no se llega a saber cuales fueron los motivos por el cual el sueco es perseguido por los asesinos y solo se supone que es algo malo relacionado con la mafia de Chicago. Este estilo moderno tiene su mayor ventaja en que el lector, al haber sido obligado a usar su imaginación para completar el retrato del personaje o la escena o la localidad, grabará en su memoria tales hechos por un periodo más largo, lo que no ocurre con la técnica antigua en la que todo le es dado al lector: casi masticado.

5. Tema
Una persona mayor, cargada de experiencia, se siente fracasada profesionalmente, se esfuerza por salir adelante y, cuando cree tener el éxito en la mano, ve que una agresión externa le derrumba toda su ilusión. Ante este drama puede reaccionar de modos diversos. Pero lo hace de forma muy positiva por no haber adoptado en la vida una actitud posesiva ante los seres del entorno, sino respetuosa y dialógica, y ser sensible a la amistad. La amistad con un joven menesteroso sumamente amable le da ánimo para seguir viviendo con paz interior.
6. Apreciación crítica
El mar se presenta al pescador como un lugar de entreveramiento de ámbitos; entreveramiento armónico o colisional: un verdadero campo de encuentro múltiple y dramático. «Es dulce y muy bello. Pero puede ser muy cruel y se vuelve así de repente, y esos pájaros que vuelan, picando y cazando, con sus tristes vocecillas tienen una naturaleza demasiado delicada para el mar»
3. Por eso su relación con el mar es personal, y está llena de sentimiento y simbolismo. Al estar relacionado de esta manera, se siente acompañado, aunque se halle aislado en alta mar, ante un horizonte sin límites. «Miró por encima del mar y se percató de lo solo que estaba. Pero pudo ver los prismas en el agua profunda y oscura y el sedal estirado hacia delante y la extraña ondulación de la calma. Las nubes se estaban ahora arremolinando para los alisios y él miró adelante y vio una bandada de patos salvajes que se proyectaban contra el cielo sobre el agua y luego formaban una mancha oscura para volver a destacarse como un aguafuerte; y se dio cuenta de que nadie está jamás solo en el mar».
Esta forma personal de ver y sentir el mar inspira en el viejo pescador un sentimiento de amor hacia él, que lo lleva a llamarle «la mar», en femenino, como si fuera una mujer. Se distingue así netamente de los pescadores jóvenes que tienen aparejos de pesca más sofisticados -adquiridos cuando la captura del tiburón daba dinero- y toman el mar como si fuera «un contendiente, un lugar o incluso un enemigo», y le llaman «el mar», en masculino. «Pero el viejo lo consideraba siempre como algo femenino, que concedía o negaba grandes favores, pero, si hacía cosas salvajes o perversas, era porque no podía evitarlo. La luna le afecta como hace con la mujer, pensó». El viejo pescador no toma el mar como un medio para un fin -lucrarse económicamente-, o un lugar de confrontación hostil. Lo ve como un compañero de juego, una fuente de posibilidades de diverso orden, que le permiten a él desarrollar su creatividad y realizarse como persona. Al considerar el mar y los seres relacionados con él como «ámbitos», está bien dispuesto para encontrarse con todos ellos y considerarlos, en casos, como amigos. Esta actitud resalta de modo singular en la relación del pescador con el gran pez que captura y que intenta remolcar hasta el puerto.
El juego dramático entre el pescador y el pez
Más de la mitad de la obra está consagrada al relato de la captura de un pez. Si se tratara de una mera descripción de hechos, estaríamos ante una crónica, sin duda interesante y amena, pero carente del alto valor humanístico que albergan las obras literarias de calidad. Éstas no se consagran a describir una actividad laboral, que implica un proceso de producción fabril; quieren dar cuerpo expresivo a procesos creativos, de uno u otro orden. Para un pescador profesional, su actividad en el mar constituye una forma de trabajo. Pone en juego unas potencias para asumir unas posibilidades y lograr una meta. El pescador moviliza su inteligencia, su astucia, su experiencia, su fuerza física y psíquica para sacar partido a las posibilidades que le ofrece el mar y ganarse su sustento. Esta forma de trabajo puede adquirir sentido de juego creador si el pescador adopta ante cuanto le rodea una actitud no utilitarista sino dialógica, si entra en diálogo con los mismos peces que intenta capturar y establece con ellos un tipo de unidad que tenga alguna semejanza con la que se tiene con un compañero de juego o un amigo. Una actividad es lúdica cuando da lugar a algo nuevo valioso bajo unas normas. El pescador respeta las leyes de la pesca, no intenta imponerse a los peces con medios que superen excesivamente su capacidad de defensa. Echa mano de diversas astucias, que han de ser ligeramente superiores a la viveza de reflejos del animal. En este campo de ataque moderado y defensa, el pescador puede tejer un haz de relaciones cordiales con los seres que intenta apresar.
Es el caso de Santiago, nuestro viejo pescador. Hace ya mucho tiempo que trabaja en vano. Desea ardientemente obtener alguna presa que le permita subsistir. Tras una larga y esforzada espera, de repente nota que un pez ha mordido el anzuelo. Sería perfectamente comprensible que intentara febrilmente rematarlo y llevarlo a tierra, como una simple presa. Pero el pescador no es reduccionista, no reduce de rango a los peces que captura. Les da todo su valor, los estima grandemente, sobre todo cuando son fuertes y nobles y se resisten a entregarse. Naturalmente, los valora en el aspecto económico porque vive de la pesca, pero, lejos de reducirlos a mero objeto de canje, establece con ellos un diálogo entrañable. En cuanto ve al pez que acaba de atrapar, se asombra de su tamaño y su belleza. A medida que lucha con él, admira su fuerza, su valor y tenacidad. Pero no se ablanda, se mantiene en su puesto de pescador tenaz en su actividad y consciente de su papel. «El pez es también mi amigo -dijo en voz alta-. Jamás he visto un pez así, ni oído hablar de él. Pero tengo que matarlo».
Le da pena el pez, que no tiene nada que comer, pero prosigue la dura tarea de retenerlo junto al bote porque ésa es la quintaesencia de su oficio: «Luego sintió pena por el gran pez, que no tenía nada que comer, y su decisión de matarlo no decayó en ningún momento a causa de tal pesar. A cuánta gente puede alimentar, pensó. Pero ¿serán dignos de comerlo? No, por supuesto que no. No hay nadie digno de comerlo, si tenemos en cuenta su comportamiento y su gran dignidad». «Me gustaría dar de comer al pez, pensó. Es mi hermano. Pero tengo que matarlo y cobrar fuerzas para hacerlo».
Pero no sólo lamenta el daño que está infringiendo al animal, que es un ser vivo y siente, sino que dialoga con él, y este esbozo de comunicación tiene en la soledad del océano una resonancia especial que llena el ánimo del pescador y le hace no sentirse del todo aislado. «¿Cómo te sientes pez? -preguntó en voz alta-. Yo me siento bien y mi mano izquierda está mejor y tengo comida para una noche y un día. Sigue tirando del bote, pez».
El viejo pescador no realiza su duro trabajo con prepotencia y menos con rencor o rabia, porque no toma al pez como un enemigo, ni siquiera como un adversario; lo considera un compañero de juego en la lucha por la vida. En esta contienda, cualquiera de ellos dos puede perder, y el pescador lo acepta como algo natural. «Me estás matando, pez, pensó el viejo. Pero tienes derecho a ello. Hermano, jamás he visto cosa más grande, ni más hermosa, ni más tranquila ni más noble que tú. Ven y mátame. No me importa quién mate a quién».
En su interior se aunaba la admiración por el pez y el deseo de adueñarse de él y sacarle todo el provecho que podía tener para él y otras personas. «Virgen bendita, ruega por la muerte de este pez. Aunque es tan maravilloso.» En la misma línea se hallan muchas otras manifestaciones del pescador. «Pez -dijo-, yo te quiero y te respeto mucho. Pero acabaré con tu vida antes de que acabe el día.» «Cristo, no sabía que fuera tan grande. Sin embargo, lo mataré, dijo. Con toda su grandeza y su gloria».
Hasta tal punto llega el aprecio del pescador por el pez que, cuando los tiburones lo atacan, es como si lo agredieran a él. «No quería mirar al pez desde que había sido mutilado. Cuando el pez había sido atacado, fue como si lo hubiera sido él mismo». Cuando el pez fue convertido en una «ruina» por los tiburones, y carecía de figura, el pescador sintió dificultad para hablar con él. Pero, aún entonces, ideó una fórmula para seguir comunicándose: «Medio pez, dijo; el pez que has sido. Siento haberme alejado tanto mar adentro. He arruinado a los dos, a ti y a mi. Pero hemos matado muchos tiburones, tú y yo, y hemos arruinado a muchos otros. ¿Cuántos has matado tú en tu vida, viejo pez? Tú no tienes esa espada en la cabeza en vano».
La voluntad de vencer
A través de la narración se va poniendo al trasluz el modo íntimo de ser del viejo pescador, su actitud ante las circunstancias adversas, su valoración del oficio al que consagra su vida, su arte de superar la soledad.
En principio, el pescador aparece como un anciano que lucha por sobrevivir frente a la mala suerte. Lleva ochenta y cuatro días sin haber pescado nada. Se adentra en el mar temerariamente y entabla una lucha denodada con un pez gigantesco. Al fin, parece haber logrado una presa valiosa. La dureza de la lucha muestra que el viejo pescador tiene por lema en la vida no darse por vencido. Carece de provisiones y tiene que alimentarse de peces crudos para no desfallecer y proseguir el esfuerzo. Constantemente se insta a sí mismo a tomar alimento, pese a la náusea que le produce. Sufre calambres, las manos se le llagan, el cuerpo entero se le vuelve dolorido. Para cobrar ánimo, se desdobla y habla con sus manos y las insta a que se curen pronto para permitirle rematar la magnífica tarea que está realizando. De cuando en cuando se anima a sí mismo, se reprende, se aconseja. Todo con un fin bien preciso: no quedar derrotado.
Se trata de un hombre anciano, pero fuerte y vivaz, lleno de fe en la vida, de esperanza y humildad. «Todo en él era viejo, excepto sus ojos, y éstos tenían el mismo color que el mar y eran alegres e invictos.» Partía de la convicción de que «el hombre no está hecho para la derrota»; «un hombre puede ser destruido pero no derrotado». En los momentos más duros de su lucha con el pez se da ánimo a sí mismo con objeto de no desfallecer: «No puedo fallarme a mi mismo y morir ante un pez como éste -dijo-».
Esa voluntad de victoria no responde a amor propio o a afán de dominio y posesión, sino a conciencia de la propia dignidad como pescador. Cuando el pez da un brinco y le muestra toda su grandeza, comenta: «Me gustaría mostrarle qué clase de hombre soy. Pero entonces él vería mi mano con calambre. Que piense que soy más hombre de lo que soy, y lo seré». «... Le mostraré lo que puede hacer un hombre y lo que aguanta».
Él mismo se ve como un tipo fuera de lo normal: «Le indiqué al muchacho que yo era un viejo extraño -dijo-. Ahora es cuando tengo que demostrarlo».
¿En qué sentido es «extraño» este pescador, y respecto a quién? Se sale de lo normal entre las gentes de su condición no sólo porque sigue exigiendo a su cuerpo los mayores esfuerzos y arrastra grandes peligros en completa soledad, sino, ante todo, porque sabe ver su actividad desde un nivel desusado: el de los ámbitos y el encuentro. Esta forma elevada de visión le lleva a revisar, en pleno triunfo sobre el gran pez, el sentido mismo de la pesca. Solía pensar mucho en la soledad del mar, y se pregunta si no habrá sido un pecado el haber matado al pez, y concluye que en el gran juego de la vida ambos, el pez y él, han desempeñado su papel, el que tienen asignado. «Tú naciste para ser pescador y el pez nació para ser pez». «No has matado el pez -pensó- únicamente para sobrevivir y venderlo para comer. Lo has matado por orgullo y porque eres pescador. Lo amabas cuando estaba vivo y lo amabas después. Si lo amas, no es pecado matarlo. ¿O lo es más todavía?».
El buen hombre se da cuenta de que está metiéndose en honduras insondables del pensamiento y se dice a sí mismo en voz alta: «Piensas demasiado, viejo». Pero nunca es demasiado cuando se trata de ahondar en el sentido de la propia vida. La vida es una lucha noble entre seres que juegan el papel que les viene señalado por su especie o por la propia vocación y las circunstancias que la deciden. De ahí que Santiago, el pescador, después de recordar que mató al pez en defensa propia y de que lo mató bien, añade: «El pescar me mata a mí exactamente en la misma medida en que me mantiene vivo».
Al pronunciar esta frase, una luz se enciende súbitamente en la mente del anciano, que asciende del nivel en que se da la relación entre el pescador y sus posibles presas, y se percata de que en realidad quien lo sostiene en la vida es la relación de amistad con el muchacho. «El muchacho sostiene mi vida, pensó. No debo engañarme demasiado a mí mismo».
Esta doble observación constituye uno de esos fogonazos que iluminan el núcleo de las obras literarias y permiten penetrar en su sentido más profundo. Lo veremos en el apartado siguiente cuando observemos que, aunque la nada de la derrota absoluta parezca imponerse y llenar el alma de amargura, queda la amistad y llena la vida de sentido.
Para descubrir la fuerza de la amistad verdadera, desinteresada, debemos seguir las peripecias del pescador y vivir con él la inmensa decepción de ver cómo los tiburones, en sucesivas oleadas, van llevándose a dentelladas la carne del gran pez, amarrado al bote, y reduciendo a pavesas las esperanzas del anciano. Éste lucha bravamente más por amor al pez que por conservar una fuente de recursos. Lo hace con tesón y valentía, pero sin odio. Incluso admira a los tiburones, por ser hermosos y nobles y no conocer el miedo.
Al fin se ve impotente para defender a su pez y acepta con serenidad que la espléndida figura de éste se vea reducida a un esqueleto. Se siente inmensamente cansado, «cansado por dentro», espiritualmente. Sin embargo, no se entrega al desaliento. Sabe perder. Parece notar cierto alivio cuando se percata de que todavía está vivo a juzgar por los dolores que siente. Se ve «al fin derrotado y sin remedio», pero se sitúa en la popa y pone todo su empeño en gobernar bien el bote, sin hacer caso de los tiburones que acuden a liquidar la carroña. Había asimilado noblemente la derrota y no sentía el menor rencor ni rabia. «Navegaba ahora livianamente y no tenía pensamientos ni sentimientos de ninguna clase. Ahora ya lo había pasado todo y gobernaba el bote para llegar a su puerto lo mejor y más inteligentemente posible».
Ese estado de ánimo le permite ver el lado bueno de cuanto lo rodea y considera como su amigo al viento que hincha la vela del bote y le permite navegar con rapidez hacia casa. Y ve como amigo al «gran mar, con nuestros amigos y nuestros enemigos», y, sobre todo, la cama se le apareció ahora como la gran amiga: «La cama es mi amiga. La cama y nada más, pensó. La cama será una gran cosa». Por eso piensa que sobrellevar la derrota es mucho más fácil de lo que jamás hubiera pensado. Y, cuando se pregunta quién lo ha derrotado, no piensa en los implacables tiburones; se echa a sí mismo la culpa con toda serenidad: «Me alejé demasiado mar adentro». Ya anteriormente, cuando pensaba que quizá tuviera suerte y pudiera llegar a puerta con la mitad delantera del pez intacta, rechaza tal posibilidad diciendo: «Has violado tu suerte cuando te alejaste demasiado de la costa». Esta observación nos recuerda la maldición que recayó sobre el «holandés errante» por haber traspasado los límites marcados a los navegantes y que Richard Wagner inmortalizó en su conocida ópera.
La amistad es fuente de esperanza
Cuando el viejo pescador llegó, por fin, a su puerto, no encontró a nadie, debido a lo intempestivo de la hora, pero interiormente se sentía, sin duda, acompañado. Siempre había sido sensible a la amistad y la compañía. En sus largas meditaciones frente al inmenso mar se acordaba constantemente del muchacho ausente, el buen Manolín que tantas atenciones había tenido con él. «Ojalá tuviera conmigo aquí al muchacho. Para ayudarme y para que viera esto», exclamó cuando se percató de lo grande y hermoso que era el pez. Pero el anciano se hallaba solo ante la dura tarea de asegurar la presa y llevarla a casa sana y salva. Ese desvalimiento le inspira esta amarga queja: «Nadie debiera estar solo en su vejez. Pero es inevitable». Seguidamente, se insta a sí mismo a no olvidarse de tomar alimento, aunque no tenga apetito, para conservar las fuerzas que tanta falta le van a hacer pues tiene que valerse por sí mismo.
El pescador supera en cierta medida la soledad hablando consigo mismo y con los seres vivos que ve a su alrededor. Pero no deja de notar la inmensa diferencia que existe entre este tipo de diálogos y la interrelación personal. De ahí que, tras la dolorosa derrota sufrida, el recuerdo del muchacho y de las buenas gentes del pueblo le dé ánimos para recoger las últimas fuerzas que le quedan y rehacer el camino de vuelta.
Al encontrarse de nuevo con Manolín, «notó lo agradable que es tener alguien con quien hablar en vez de hablar sólo consigo mismo y con el mar». El pescador le dijo al muchacho: «Te he echado de menos».
Manolín pone de manifiesto sin respeto humano alguno su entrañable afecto al anciano: llora abiertamente, lo cuida, pide que no le molesten, intenta animarlo, proponiéndole trabajar juntos en adelante, le insta a curarse las manos y los pulmones... Este amor desinteresado y leal llena con creces el inmenso vacío interior de un viejo luchador que se ve abandonado por la suerte.
Ese vacío queda expresado dramáticamente en la imagen del esqueleto del gran pez, que ahora «no era más que basura a la espera de que se la lleve la marea». Después de la gran soledad y la amarga decepción, adquiere un relieve y valor especial la imagen que cierra la obra: el muchacho velando el sueño del anciano desvalido.

CORAZÓN DE EDMUNDO DE AMICIS


CORAZÓN DE EDMUNDO DE AMICIS





1. DATOS BIOGRÁFICOS EDMUNDO DE AMICIS
Escritor y periodista italiano nacido en Oneglia en 1846 y muerto en Bordighera en 1908. Apasionado patriota, después de estudiar en un liceo de Turín entró en la base militar de Módena, de la que salió oficial, y como tal asistió a la batalla de Ustoza (1866).
Durante su carrera militar aceptó la dirección del diario L'Italia Militare (1867), que se publicaba en Florencia, permaneciendo en las filas del ejército hasta la entrada de las tropas italianas en Roma, en cuya época pidió el retiro para dedicarse por completo a sus trabajos literarios, dedicando a la carrera unos bocetos publicados en 1868 con el título de La vida militar.
Visto el éxito de la obra, decidió dedicarse a la literatura y al periodismo. Ha sido uno de los escritores más populares en Italia y más conocidos en el extranjero, puesto que sus obras han sido traducidas a todos los idiomas europeos.
A sus bocetos militares les siguió Novelle (Florencia, 1872), en la que demostró condiciones de observador tan sagaz como personal.
Posteriormente escribió numerosos libros de viajes que alcanzaron también un gran éxito por la facilidad demostrada por el autor para describir rápidamente los lugares y costumbres que se ofrecen ante su vista: España (1873), Holanda (1874), Marruecos (1876), Constantinopla (1878-1879) y alcanzó otro gran éxito con su novela Los amigos (Gli amici, 1883). En sus últimos años escribió sobre moral, sociología e historia, haciendo gala de una sicología sentimental, catalogada por algunos como algo sistemática y anticuada.
En 1886 apareció Corazón (Cuore), que le dio celebridad en el mundo entero y alcanzó mas de cuarenta ediciones.
El libro fue distribuido por la editorial milanesa Treves al inicio del año escolar. La obra está construida como un diario escolar, en el cual Enrico, que en castellano se llama Enrique; muchacho turinés de tercer curso, anota los acontecimientos principales del año, entremezclados con las cartas de sus padres y con cuentos mensuales, algunos de los cuales se han hecho famosísimos (El pequeño vigía lombardo, De los Apeninos a los Andes, El pequeño escribiente florentino).
Son relatos conmovedores, y en realidad todo el libro está construido para provocar la emoción y las lágrimas del joven lector; de este modo, De Amicis intentaba que su público participase de los valores morales y sociales (sentido del deber, del honor, del patriotismo, del trabajo, de la honradez) indispensables para convertir definitivamente a Italia en un país moderno.
El éxito del libro fue enorme; baste decir que en dos meses y medio alcanzó 41 ediciones. En 1896 el número de ediciones llegaba ya a 197, y en el siglo XX se tradujo a cuarenta lenguas.
De Amicis trató el tema de la escuela también en otras obras, y desde distintos puntos de vista. En Novela de un maestro (1890), su mirada es amarga y desencantada; en Amor y gimnasia (1892), en cambio, el mundo de la escuela gira en torno a la fascinante figura de la señorita Pedani, atlética y dominante profesora de gimnasia, un personaje tratado con gracia e ironía.
En 1891 se adhirió al partido socialista y publicó conferencias y estudios como Cuestión social (Questione sociale, 1894). Entre sus obras pueden citarse también Los efectos sicológicos del vino (Gli efetti psicologici del vino, Turín, 1881) o L'idioma gentile (1905), una apología de la lengua italiana. También surgieron otros textos caracterizados por una acentuada sensibilidad social. Sobre el océano (1889), un libro dedicado a la emigración a América, y Primero de mayo, cuyo título evoca el Primero de Mayo, la jornada de 1890 en que se celebró por primera vez el día del trabajo; esta novela, sin embargo, no se publicó hasta 1980. Luego aparecieron Poesías (1881) y Retratos literarios (1881), primer ejemplo en Italia de libro de entrevistas con personalidades del mundo literario.

2. ANÁLISIS DE LA OBRA CORAZÓN

El análisis centrará su estudio en el argumento, estructura y apreciación crítica de la obra.

2.1 INTRODUCCIÓN
Edmundo de Amicis Enrique asiste a una escuela provinciana de Italia; este año será diferente porque ha empezado a escribir un diario, y en el va detallando día a día sus sentimientos mas íntimos, describiendo sus alegrías, sus tristezas, y aquellos momentos especiales que marcarán su existencia.
A través de este diario encontramos a los compañeros de Enrique, niños que, como él, también tienen sueños y empiezan a asomarse a un mundo que de pronto puede resultar algo atemorizante, pero siempre interesante.
Es un libro que a través de sus personajes, Edmundo de Amicis dibuja un retrato estupendo de la niñez, mostrándola con una fuerza, entereza y entusiasmo que solamente se tiene en esa etapa de la vida; y sin embargo, nos recuerda al niño que habita en todo hombre.
Quizá por eso, este libro que fue publicado por primera vez en 1864, continúa siendo uno de los grandes favoritos de todos los tiempos.

2.2. ESTRUCTURA DE LA OBRA CORAZÓN


La estructura es sencilla, se entremezclan la narración en primera persona, con cuentos mensuales y cartas del padre y de la madre de Enrique.
Cuentos Mensuales:
• El Pequeño Patriota Paduano
• El Pequeño vigía lombardo
• El Pequeño escribiente florentino
• El tamborcillo sardo
• El enfermero del Chacho
• Sangre Romañola
• Valor Cívico
• De los apeninos a los andes
• Naufragio
La división de las narraciones se observará claramente en el índice. Por ejemplo:
Octubre
17, lunes: Primer día de clase
18, martes: Nuestro maestro
21, viernes: ¡Qué desgracia!
22, sábado: El chico calabrés
25, martes: Mis compañeros de clase
26, miércoles: Un gesto generoso
27, jueves: Mi maestra
28, viernes: En la buhardilla
28, viernes: La escuela
Cuento mensual: El pequeño patriota paduano
Las narraciones tienen como diario desde octubre hasta julio, que es como se ordena el calendario escolar en esa época.

2.3. PERSONAJES
— Enrique
— La madre de Enrique
— El padre de Enrique
— Silvia— Hermana de Enrique.
— Roberto Derossi, el que siempre obtenía las mejores notas y acaparaba el primer premio.
— la maestra Delcati
— el maestro Perbonil es el nuevo maestro,
— Robetti—el niño accidentado por un carro.
— Garrone y es el mayor de la clase; tiene cerca de catorce años.
— Coretti; Siempre está alegre. Es hijo de un revendedor de leña.
— El pequeño Nelli, un chico jorobadito, endeble y descolorido.
— Votini.
— El albañilito
— Garoffi, un tipo alto y delgado, con la nariz de pico de loro y los ojos muy pequeños.
— Carlos Nobis
— Stardi, pequeño y ordinariote, sin cuello y gruñón.
— Franti—Un descarado.
— Precossi, el hijo del herrero.
— Garrone es, sin duda, el mayor y el mejor de todos.
— Crossi, el rubio del brazo malo.

2. 4. ARGUMENTO:
Enrique es un niño que entrará a quinto grado en el grupo escolar Baretti. Describe la narración en primera persona, todo lo que le rodea tiene que ver con lo que pasa en la escuela. Enrique es muy nostálgico, observa a sus profesores antiguos y conversa con ello, y siente que el tiempo los separa.
Enrique personifica el niño de hogar de clase media y con buenas costumbres. La relación con su maestro siempre es cordial, la relación con su padre es fraterna y entrañable.
Su madre es también un ejemplo de solidaridad.
“La mujer no paraba de darnos las gracias y de bendecirnos. Mientras tanto vi en un rincón de la oscura y desnuda habitación a un chico arrodillado delante de una silla, de espaldas a nosotros, y que parecía estar escribiendo, como así era, efectivamente, teniendo el papel en la silla y el tintero en el suelo. ¿Cómo lograba escribir con tan escasísima luz? Mientras pensaba esto para mí, reconocí de pronto los cabellos rubios y la chaqueta de fustán de Crossi, el hijo de la verdulera, el del brazo inmóvil.
Se lo dije a mi madre mientras la mujer se hacía cargo de la ropa que le habíamos llevado.
-¡Calla! -respondió mi madre-. Puede ser que se avergüence al ver que das una limosna a su madre; no le digas nada.”

Su padre participa en la historia con una serie de cartas en las cuales se imposta la importancia de la moralidad, de la ética, de las buenas costumbres. Esto lo hace sobre todo a través de cartas:
“Viernes, 28
Sí, querido Enrique, el estudio te resulta pesado, como dice tu madre; no te veo ir a la escuela con la resolución y la cara sonriente que yo quisiera. Aún te haces algo el remolón. Pero mira, piensa un poco en lo vana y despreciable que sería tu jornada si no fueses a la escuela. Al cabo de una semana pedirías de rodillas volver a ella, harto de aburrimiento, avergonzado, cansado de tus juguetes y de no hacer nada provechoso (...)Valor, pues, pequeño soldado de semejante y colosal ejército. Tus armas son los libros; tu compañía, la clase; toda la tierra, campo de batalla; tu victoria, nuestra victoria, significará el establecimiento de una paz verdadera, la comprensión entre todos los hombres, la civilización humana. ¡No seas, hijo mío, un soldado cobarde!
TU PADRE”
Hay además, para reforzar los valores, la lectura del cuento mensual, historias hermosas como El pequeño patriota paduano, El pequeño vigía lombardo, El pequeño escribiente florentino, entre otras historias.

Todas las narraciones tienen que ver con los muchachos de la clase, por lo que es más un diario de clase que una novela. Los conflictos de los niños se relaciona con la de sus padres, por ejemplo la del niño Precossi. “No es raro que vuelva su padre a casa borracho. Le pega sin motivo, le tira de un revés los libros y cuadernos, y el pobrecito va a la escuela con el semblante lívido, algunas veces hinchado, y los ojos inflamados de tanto llorar.”
“...Su padre bebe y apenas trabaja, por lo que la familia pasa hambre. ¡Cuántas veces va el pobre Precossi a clase en ayunas, y se come a escondidas un mendrugo de pan que le da Garrone, o una manzana que le entrega la maestrita de la pluma encarnada, que lo conoce bien por haberle tenido de alumno en primero inferior! Pero él jamás dice: «Tengo hambre; mi padre no me da de comer. »
Escenas como esta son comunes por lo que en ese colegio los muchachos ricos de clase media y pobres se entremezclan, dando lugar a muchos conflictos de clase por lo que la educación se hace más difícil.
La narración también constituye por su espacio moral, la tradición y el patriotismo italiano, por ejemplo el profesor celebra e ilustra a los alumnos sobre “Los funerales por Víctor Manuel «Hace ahora cuatro años, tal día como hoy y a la misma hora, llegaba delante del Panteón, en Roma, el carro fúnebre con el cadáver de Víctor Manuel II, primer rey de Italia, muerto después de veintinueve años de reinado, durante los cuales la gran patria italiana, fragmentada en siete Estados, oprimida por extranjeros y tiranos, quedó constituida en uno solo, independiente y libre, tras veintinueve años de reinado que él había ilustrado y dignificado con su valor, con su lealtad, con su sangre fría en los peligros, con la prudencia en los triunfos y la constancia en la adversidad.”
Esa idea es también la idea pedagógica que recoge Edmundo de Amicis para la juventud italiana.
Como en toda clase siempre hay un elemento negativo, en este caso es Franti, el que tendrá que ser expulsado del colegio porque siempre está llevando a cabo sus maldades. Franti es de un espíritu cruel.
“Pero esta mañana hizo que le echaran como a un perro. Mientras el maestro daba a Garrone el borrador del Tamborcillo sardo, el cuento mensual correspondiente a enero, para que lo pusiese en limpio, Franti tiró al suelo un petardo que estalló, haciendo retemblar las paredes. Toda la clase experimentó una sacudida. El maestro se puso en pie y gritó:
-¡Fuera de la escuela, Franti!
El respondió:
-¡No he sido yo! -pero se reía.
El maestro repitió:
-¡He dicho que te vayas!
-¡Yo no me muevo! -replicó.
El maestro perdió los estribos, se fue hacia él, lo cogió de un brazo y lo arrancó del banco. Franti se revolvía, rechinaba los dientes, y tuvo que arrastrarlo a viva fuerza. ”
Este acontecimiento sella una etapa difícil de la clase, porque había momentos en que la clase se hacía insostenible por la culpa de Franti. Esto nos da una lección de que a veces, por más tolerancia que se tenga , es necesario extirpar a un mal elemento para que el resto de la sociedad pueda convivir en paz. Aunque luego se le reciba otra vez.
Franti jamás cambiará porque sabe que las súplicas de su madre le defenderá.
“-Hijo mío, sé bueno. Tengan paciencia con él. Muchas gracias, señor Director; ha hecho usted una gran obra de caridad. Adiós, hijo. Pórtate bien. Buenos días, niños. Gracias, señor maestro; hasta la vista. Perdonen tanta molestia. ¡Soy una madre...!
Y dirigiendo desde el umbral una mirada más de súplica a su hijo, se fue, recogiendo el chal que le iba arrastrando, pálida, encorvada, temblorosa, y aún la oímos toser cuando bajaba por la escalera.
El señor Director miró fijamente a Franti en medio del silencio de la clase, y le dijo con voz que hacía temblar:
-¡Franti, estás matando a tu madre!
Todos miramos a Franti, y el sinvergüenza se sonrió.”
Son escenas crudas que nos hace entender que no hay peor persona que la que hace sufrir a su madre o a alguno de sus parientes.
Este espacio, la clase, tiene una movilidad de día y otra de noche, pues se convierte en escuela nocturna:
“Jueves, 2
Anoche me llevó mi padre a ver las clases nocturnas de nuestra sección Baretti. Estaban ya las aulas iluminadas y los obreros empezaban a entrar.
Al llegar vimos que el Director y los maestros estaban disgustados porque poco antes habían roto de una pedrada el cristal de una ventana. El bedel había salido inmediatamente, atrapando a un muchacho que pasaba; pero en el mismo momento se presentó Stardi, que vive enfrente de la escuela, diciendo:
-Este no ha sido. El culpable es Franti, que tiró la piedra y me dijo: «¡Ay de ti como digas algo!» Pero yo no le tengo miedo.
El Director dijo que Franti quedaría definitivamente expulsado. Entretanto se iba fijando en los obreros que entraban por parejas o en grupitos de a tres, habiendo ya en las clases más de doscientos.
¡Nunca me había imaginado que fuese tan digna de verse una escuela nocturna! Había muchachos de doce años en adelante, y hombres con barba que volvían del trabajo, llevando libros y cuadernos. Eran carpinteros, fogoneros con la cara ennegrecida, albañiles con las manos blancas, mozos de panadería con el pelo enharinado; se notaba olor a barniz, a cuero, a pez, olores de todos los oficios. También entró un grupo de obreros de la Maestranza de Artillería, uniformados, mandados por el cabo. Todos ocupaban seguidamente su sitio en los bancos, quitaban el travesaño donde nosotros ponemos los pies y en seguida inclinaban su cabeza sobre el trabajo escolar. Algunos se acercaban al maestro para pedirle explicaciones, llevando los cuadernos abiertos. Vi al maestro joven y bien vestido, al que llaman «el abogadillo», con tres o cuatro obreros alrededor de su mesa, y hacía correcciones con la pluma; también estaba allí el maestro cojo, que se reía con un tintorero que le había llevado un cuaderno manchado de tinta roja y azul. Asimismo daba clase mi maestro, ya curado, que mañana volverá a encargarse de nosotros.”
Franti, no tardará en ser expulsado definitivamente por una de sus malas acciones:
“La pelea
Domingo, 5
Era de esperar: Franti, al ser expulsado por el Director, quiso vengarse y esperó a Stardi en una esquina a la salida de la escuela, cuando acostumbra a pasar por allí todos los días con su hermana, a la que acompaña desde su colegio, sito en la calle Dora Grossa. Todo lo presenció mi hermana Silvia al salir de su sección, y llegó a casa muy asustada.
He aquí lo sucedido: Franti, que llevaba puesta su lujosa gorra de hule, aplastada y caída sobre una oreja, fue de puntillas hasta alcanzar a Stardi, y para provocarlo dio un estirón a la trenza de su hermana, pero tan fuerte que casi la hizo caer al suelo. La niña lanzó un grito y su hermano volvió la cara. Franti, que es mucho más alto y fuerte que él, pensaba: «O se aguanta o lo muelo a golpes. » Pero Stardi no lo pensó dos veces. A pesar de lo pequeño y débil que es, se arrojó de un salto sobre el chulo grandullón y le propinó muchos puñetazos; sin embargo, no le podía y recibió más golpes de los que dio.”
El heroísmo también se puede cosechar desde los niños. El enfrentamiento entre el de condición humilde y sencillo, con el de condición rico, o pedante y cruel.
La despedida fue nostálgica y triste:
“Fue emocionante ver cómo se acercó el pobrecito Nelli a Garrone, del que no podían despegarlo. Todos rodeaban a Garrone, lo abrazaban y zarandeaban en prueba de cariño, como bien se lo merecía el ejemplar muchacho, que a todos sonreía. Su padre estaba allí embobado ante semejante muestra de afecto. A Garrone fue el último a quien abracé, ya en la calle, procurando contener un sollozo al tener mi cara sobre su pecho; él me dio un beso en la frente.
Después corrí a reunirme con mi padre y mi madre. Mi padre me preguntó si me había despedido de todos, y yo le dije que sí.
Luego me recomendó que buscara y pidiera perdón a quien le hubiese faltado alguna vez.
-No hay ninguno -le respondí.
-Bueno, pues entonces, vámonos.
Dirigió una última mirada a la escuela y dijo con voz conmovida:
-¡Adiós!
Mi madre repitió:
-¡Adiós!
Yo... no pude decir nada.”

2.5. IDEA PRINCIPAL

La idea principal en los estudios literarios contemporáneos se convierten en ideas afines. Presentamos una alternativa de idea principal pensado en la forma como se lleva el curso de literatura en los colegios.
La idea principal sería : Las vivencias escolares y formativas de Enrique e su colegio.

2.6. IDEAS SECUNDARIAS

Valores como la honestidad, la solidaridad, el amor fraternal, el respeto, el patriotismo.
3. Apreciación crítica
Corazón es el diario de Enrique, de tono moralizante y didáctico, además de exponer cierto nacionalismo. Cuenta lo que sucede durante el año escolar, detallando los actos pequeños y grandes, nobles o crueles que suceden en toda escuela. También transcribe los cuentos que mensualmente narra el maestro a sus alumnos, algunos de ellos considerados clásicos de la literatura infantil.
La visión de los adultos de la época se refleja en las cartas que ocasionalmente le escriben su padre o su madre.
Para su comprensión no debe olvidarse que Amicis vivió en un momento en que la unidad italiana estaba reconstruyéndose. De ahí las referencias a los forjadores de esa unidad: el rey Víctor Manuel II, el conde de Cavour y Giuseppe Garibaldi, además de la presencia de niños venidos de distintos rincones italianos.
Corazón ha perdurado en el tiempo porque su autor supo cantar el mundo de la infancia, con sus alegrías y tristezas. Rescatando valores como la amistad, la solidaridad y el sacrificio de padres y maestros para darle un sentido integral a la vida de sus hijos y alumnos.
Corazón de Edmundo de Amicis es un clásico, no porque la crítica destaque la riqueza de su lenguaje o la magnitud de su prosa; sino porque después de tantos años, es una obra popular, popular en todos los ámbitos, espacios y regiones. Su popularidad ha ido creciendo ha medida que las traducciones se multiplicaban convirtiendo esta obra en la más universal de las modernas italianas.
Enrique, el alter ego del autor, representa la juventud italiana y universal que se educa a partir de la moral cristiana, y la ética y solidaridad que abarca todas las clases sociales.
El padre y la madre, a través de sus cartas son la voz del grupo adulto formativo y conservador, moralizante, que debe inculcar a la juventud ideas y sentimientos, que van desde el discurso suave hasta el disciplinado y duro.
Los compañeros también representan otros estados sociales y morales.
Por eso Corazón es una obra educativa y a la vez mantiene el rasgo ficcional y estético, capaz de ser verosímil, creíble, y que sigue cautivando a millones de generaciones.

Cuentos Andinos de Enrique López Albújar


CUENTOS ANDINOS DE ENRIQUE LÓPEZ ALBÚJAR



Enrique López Albújar(Chiclayo, 23 de noviembre de 1872 - Lima, 6 de marzo de 1966), fue un escritor peruano. Cultivó diferentes estilos en la narrativa y que es sobre todo conocido como uno de los creadores del indigenismo.
Biografía
Aunque nació en
Chiclayo, pasó su infancia en Piura y por decisión propia, se consideraba el piurano de todos los piuranos, pues en sus memorias que escribió en 1962 expresó: "Soy de Piura, de una ciudad pomposamente radiante...". Y Piura lo consideró como hijo predilecto.
Sus padres fueron: Manuel López Vilela y Manuela Albújar y Bravo. Estudió en el
Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe y en sus vacaciones siempre viajaba a Piura. Estudió abogacía en la Universidad de San Marcos.
Ejerció la carrera judicial que lo llevó por diversas regiones del interior del país. Entre
1917 y 1923 fue juez de Huánuco, lo que le dio material para escribir cuentos acerca de los indígenas de la zona.


Su obra literaria

Fue uno de los novelistas más vigorosos del siglo XX y el primer escritor peruano que creó personajes indígenas de verdad.
Inicialmente escribió cuentos de carácter modernista y generalmente fantásticos. En
1920, publicó "Cuentos Andinos", la primera obra importante del indigenismo. En sus relatos, centrados en la vida de los indígenas narraba muchas veces historias violentas, influido por el realismo, y no exentos de prejuicios, dando a conocer al indio, como primer personaje, sin el tratamiento paternalista como había ocurrido en el pasado, sino como verdadero ser humano; resaltando sus virtudes, sus vicios y, sobre todo, su humanidad.
Asimismo, publicó en
1924, "De mi casona", uno de sus más hermosos libros narrando sus primeros recuerdos. En 1928 la novela "Matalaché", de carácter naturalista, sobre un tórrido romance entre una criolla y un esclavo durante la Independencia del Perú. La presencia del sujeto afroperuano no sólo es observada en la historia, quizá en un principio, como un elemento marginal y ahora cada vez más visible como un miembro integrante de la sociedad peruana; sino que éste aparece también en los discursos y es descrito por medio del lenguaje en un intento de representación del otro. Así, algunos escritores han asumido la difícil tarea de incorporar al corpus de la literatura peruana contenidos y formas procedentes de los sectores populares y étnicos, por ejemplo incluir elementos de la cultura negra que antes habían sido ignorados por la literatura hegemónica. Nuestro artículo tiene por objetivo analizar la representación del sujeto afroperuano y el tratamiento temático de la esclavitud en la novela peruana contemporánea.
Matalaché, novela retaguardista en Piura en 1928. Desde un principio resulta una obra audaz y distinta. El subtítulo es muy provocador, pues al decir novela retaguardista el autor plantea que su obra se aleja del vanguardismo de moda y en alguna medida se distancia del regionalismo reinante. La intención del autor es clara: el argumento de la novela nos remite al pasado colonial y no a un presente de modernidad y cambios regionales. Los protagonistas principales se dejan arrastrar por un amor que intenta romper prejuicios raciales y el determinismo geográfico representado por el calor de Piura explica el porqué de la exaltación de las pasiones y el deseo carnal. Estamos ante una novela que acoge elementos de la narrativa decimonónica, en especial del romanticismo y el realismo de orientación positivista.
Al publicarse la novela de López Albújar, ésta es calificada por la crítica como la "primera novela negrista", la "fundadora de la literatura mulata" o la "iniciadora de la literatura negra" en el Perú. En realidad, esta novela puede ser bien considerada como el punto de partida de la novelística peruana contemporánea que representa al sujeto afroperuano, al hacer de éste un personaje principal y ya no sólo uno de relleno, capaz de cuestionarse su identidad conflictiva y, además, ser víctima de los prejuicios raciales de una sociedad colonial en tránsito a una nueva república.
Otras de sus obras son: "El hechizo de Tomaiquichua" en
1943 y "Nuevos cuentos andinos", en 1927. Tras haber sentado las bases del indigenismo, en los años 1950, terminó escribiendo cuentos realistas de temática urbana, que aparecen en su libro "Las caridades de la señora Tordoya" (1955).
Como hemos podido observar, el planteamiento narrativo de López Albújar en estos Cuentos andinos responde a un modelo de tipo tradicional en el que se pretende mostrar a los indios tal y como son. Tanto la linealidad temporal, como la unidad espacial y la narración en tercera persona de manera parcial, nos inducen a insertar esta obra de López Albújar dentro de los cánones del Realismo Indigenista que tanto se cultivó en las postrimerías del pasado siglo. Sin embargo, es en este punto donde López Albújar se separa del realismo de la generación anterior, al no denunciar únicamente las injusticias, a la manera de la novelística de Clorinda Matto de Turner, y plantear la tesis mesticista que supone una mayor imparcialidad y acercamiento a la realidad. Es en esta línea en la que penetra López Albújar y conecta con la narrativa moderna de Arguedas, Alegría e Icaza.
El indigenismo es una corriente cultural, política y antropológica concentrada en el estudio y valoración de las culturas indígenas, y cuestionamiento de los mecanismos de
discriminación y etnocentrismo en perjuicio de los pueblos indígenas.
Se denomina también indigenismo a los términos, palabras y expresiones incorporados al idioma español provenientes de idiomas indígenas.
Una primera instancia del concepto radica en el fenómeno de la colonización, donde se ve a pepe l'poof con cierto desdén; Hernán Cortés se proclama como el “gran descubridor” siempre a las órdenes de su majestad, encargado de “descubrir el misterio”. «Él es su creador, su revelador» Al indígena lo admiraba por sus logros: era el indígena creador de una civilización magnífica, con logros capaces de impresionar incluso al más escéptico de los europeos. Le eran riquezas impresionantes. Pero le tomaba por equivocado. Le pensaba erróneo por no ser católico—y este factor, la religión pasaría a ser el principal denominador común en el territorio mexicano, mucho antes de que se diera el pensamiento criollo y se buscara la imaginación de la nación. Habría que trasplantar lo español a los seres errantes. Primero la religión, consecuentemente las técnicas. (ibídem, pp.35).
Este indigenismo de Cortés, aún existe en algunos estratos de la conciencia del mexicano, y una de sus representaciones se encuentra en el orgullo que tiene el individuo común por vivir en el mismo territorio que una civilización tan grande como lo fue en su tiempo la indígena; otra, es el intento de transformar al indígena a la cultura dominante. Esta última, radica en el hecho de no aceptar la circunstancia multicultural del país. El multiculturalismo se traduce para la nación mexicana en progreso por redimir de una vez por todas el pasado sangriento de México. El indigenismo moderno, sostiene ya varias posturas respecto a la problemática indígena, y la más importante de ella esta en el indigenismo interamericano, el etnodesarollo. El trabajo tocará, de manera distante tal vez, algunos de estos puntos.
Mariátegui opina sobre López Albújar de esta manera.:
“El libro de Enrique López Albújar, escritor de la generación radical, Cuentos Andinos, es el primero que en nuestro tiempo explora estos caminos. Los Cuentos Andinos aprehenden, en sus secos y duros dibujos, emociones sustantivas de la vida de la sierra, y nos presentan algunos escorzos del alma del indio. López Albújar coincide con Valcárcel en buscar en los Andes el origen del sentimiento cósmico de los quechuas. "Los Tres Jircas" de López Albújar y "Los Hombres de Piedra" de Valcárcel traducen la misma mitología. Los agonistas y las escenas de López Albújar tienen el mismo telón de fondo que la teoría y las ideas de Valcárcel. Este resultado es singularmente interesante porque es obtenido por diferentes temperamentos y con métodos disímiles. La literatura de López Albújar quiere ser, sobre todo, naturalista y analítica; la de Valcárcel, imaginativa y sintética. El rasgo esencial de López Albújar es su criticismo; el de Valcárcel, su lirismo. López Albújar mira al indio con ojos y alma de costeño, Valcárcel, con ojos y alma de serrano. No hay parentesco espiritual entre los dos escritores; no hay semejanza de género ni de estilo entre los dos libros. Sin embargo, uno y otro escuchan en el alma del quechua idéntico lejano latido.
La Conquista ha convertido formalmente al indio al catolicismo. Pero, en realidad, el indio no ha renegado sus viejos mitos. Su sentimiento místico ha variado. Su animismo subsiste. El indio sigue sin entender la metafísica católica. Su filosofía panteísta y materialista ha desposado, sin amor, al catecismo. Mas no ha renunciado a su propia concepción de la vida que no interroga a la Razón sino a la Naturaleza. Los tres jircas, los tres cerros de Huánuco, pesan en la conciencia del indio huanuqueño más que la ultratumba cristiana.
"Los Tres Jircas" y "Cómo habla la coca" son, a mi juicio, las páginas mejor escritas de Cuentos Andinos. Pero ni "Los Tres Jircas" ni "Cómo habla la coca" se clasifican propiamente como cuentos. "Ushanam Jampi", en cambio, tiene una vigorosa contextura de relato. Y a este mérito une "Ushanam Jampi" el de ser un precioso documento del comunismo indígena. Este relato nos entera de la forma como funciona en los pueblecitos indígenas, a donde no arriba casi la ley de la República, la justicia popular. Nos encontramos aquí ante una institución sobreviviente del régimen autóctono. Ante una institución que declara categóricamente a favor de la tesis de que la organización inkaica fue una organización comunista.
En un régimen de tipo individualista, la administración de justicia se burocratiza. Es función de un magistrado. El liberalismo, por ejemplo, la atomiza, la individualiza en el juez profesional. Crea una casta, una burocracia de jueces de diversas jerarquías. Por el contrario, en un régimen de tipo comunista, la administración de justicia es función de la sociedad entera. Es, como en el comunismo indio, función de los yayas, de los ancianos”.



Cuentos andinos


1. LOS TRES JIRCAS
1.1 Personajes

— Pillco –Rumi, curaca de la tribu de los Pillcos.
— Cori Huayta, hija de Pillco.
— Maray, Runtus y Paucar— guerreros que se disputan la mano de Cori Huayta.
— Pachacamac— Dios.

1.2 Argumento
Es la historia de tres cerros, Maramba, Rondos y Paucarbamba que se yerguen en torno de la ciudad de Los caballeros de León de Huánuco. Los tres jirca-yayag que llaman los indios.
Maramba es triste y bello, Rondos es la confusión, el tumulto, el atropellamiento de una fuerza ciega y brutal. Paucarbamba es áspero, agresivo, turbulento.
El indio Pillco habla con el narrador de la historia, un hombre de la costa que está asombrado por la cultura andina, que el cerro Paucarbamba pide sacrificios. El indio dice que los cerros son como los dioses.
Están en el pueblo de Llicua. El indio le cuenta la mitología de los cerros.. Pillco –Rumi, curaca de la tribu de los Pillcos, después de tener 50 hijos tuvo por fin una hija “Cori Huayta”.
Tanto era el amor de Pillco hacia su hija que la consideró por encima de los hombres, digna de los dioses, de Pachacamac. Maray, Runtus y Paucar fueron tres guerreros venidos de tierras lejanas, los tres disputaban la mano de Cori Huayta.
Pachacamac convirtió a os tres feroces guerreros en las montañas, en los tres jircas.
1.3 Temas

El amor filial padre a hija, casi un complejo de Electra pero invertido. Otro tema es la mitología andina. Las montañas fueron en la antigüedad guerreros furiosos castigados por la manos de los dioses.

1.4 Apreciación Crítica

Este cuento presenta como los demás de López Albújar, elementos que configuran el espacio mítico —social andino. El origen de las montañas, el origen de los pueblos. La furia de los dioses. El amor del omnipotente padre y su soberbia y ceguera.

2. LA SOBERBIA DEL PIOJO
2.1 Personajes:

— El narrador personaje— no se dice su nombre pero interactúa en la historia.
— La señora Linares

— Melchor—un viejo.
— El Criado de Melchor que intentó asesinarle.


2.2 Argumento

El narrador de la historia, narrador en primera persona, conversa con un viejo llamado Melchor, quien al ver al narrador—personaje; matar con la suela del zapato a un piojo conversa con él.
Le cuenta como el piojo se le apareció en un sueño y le salvó la vida, avisándole de un intento de asesinato y robo. Luego en otro sueño le increpó su falta de valoración al piojo. Finalmente cuando el hombre despertó del todo mató al piojo con las uñas.
2.3 . Temas:
Como tema esencial está la anécdota de la soberbia del piojo, que actúa para Melchor como una voz interior, como la voz de la conciencia.
2.4 . Apreciación crítica
En este cuento el indio aparece como una figura empequeñecida cruel y cobarde, como en muchos de los cuentos de López Albújar.

3. EL CAMPEÓN DE LA MUERTE
3.1. Personajes
— Liberato Tucto— Viejo papá de Faustina.
— Martina— Esposa de Liberato.
— Faustina— Hija de Liberato y de Martina, secuestrada y asesinada por Hilario Crispín.
— Hilario Crispín— Indio mostrenco.
— Juan Jorge— illapaco jumapa, es decir, tirador de la comarca.
— Maestro Ruiz— Profesor de Juan Jorge
— Ceferino Huaylas— Indio illapaco, maestro de tiro de Juan Jorge.

3.2. Argumento
Liberato Tucto y su esposa Martina contratan los servicios de Juan Jorge, un asesino a sueldo. La razón es que Hilario Crispín había secuestrado y asesinado a Faustina, la hija de los Tucto.
Esta situación conlleva a un ajusticiamiento sanguinario, cruel.
Juan Jorge asesina cruelmente a 10 balazos a Hilario Crispín, al final se realiza una sesión sanguinaria.

3.3. Temas
Venganza, injusticia, muerte, superstición.
3.4. Apreciación crítica
Este cuento de López Albújar está marcado por la violencia, una violencia cruel y terrible. La venganza es ejecutada por un producto social fuera de la ley, un asesino a sueldo. Nos sorprende la magistralidad del cuento en su aspecto formal; pero su aspecto temático no concibe la superación de la perspectiva occidental, una visión del indio negativa. El indio es cruel, sucio, bárbaro. Esa concepción sobre el indio no es de asimilación a una patria unificada; sino por el contrario, todavía muestra los problemas y diferencias entre la perspectiva de un narrador occidental y un espacio extraño, exótico.
El héroe victorioso en este cuento es Juan Jorge, mestizo, no indio, y por lo tanto, superior. Un asesino a sueldo que hereda esa práctica de un indio. Interesante que Juan Jorge se vista como Misti, o sea como blanco; no se afirma si Huaylas, el indio illapaco se viste como misti; pero es clara la concepción y esperanza que se tenía sobre Juan Jorge y su sangre mezclada, en este caso; positiva socialmente.

4. USHANAN—JAMPI

4.1. Personajes
— Cunce Maille— Fugitivo
— Marcos Huacachino— Comunero
— José Ponciano—quien acusa al Cunce de robo
— Natividad Huaylas— Comunero
— Felipe Tacuche
— Nastacia— Madre de Cunce Maille
— José Facundo—Amigo traidor de Cunce Maille

4.2. Argumento
El Cunce Maille es un indio fugitivo de pueblo de Chupán, es juzgado por el tribunal de los Yayas, que lo acusan de ladrón; el indio es acusado y odiado por todo el pueblo, tiene un carácter rebelde, por eso todo el pueblo le desprecia.
Le han condenado al peor castigo, expulsarlo de la tierra en que nació. El indio, en la obra de Albújar, tiene una relación intensa con la tierra.
Cunce Maille regresa a su pueblo, el tribunal de los Yayas le aplica el USHANAN—JAMPI, un castigo cruel. Cunce Maille termina descuartizado y sus intestinos colgados en su casa, como señal de la justicia implacable del tribunal de los Yayas.

4.3 Temas
— Violencia
— Injusticia
— Comunión andina con la tierra

4.4 Apreciación crítica

Como en el cuento El campeón de muerte, Ushanan Jampi, que significa “el remedio último” la violencia y la barbarie alcanzan una nota máxima. Para Albújar el indio no es sino capaz de mostrar la barbarie de una raza primitiva. El ajusticiamiento que se hace del Cunce Maille es la representación de una cultura bárbara que no entiende ni comprende la modernidad ni la ley occidental. El tribunal de los Yayas (ancianos encargados de administrar justicia) someten al Cunce Maille a una ley que favorece al ladrón y excluye a aquel que no acude a él para reconocerles como autoridad; es decir, ellos, que no reconocen la ley del Estado Peruano, que son una ley paralela y tradicional, excluyen al que reacciona como ellos lo han hecho con el Estado.
Curiosa esta apreciación si comparamos la crueldad con que actúa este grupo de personas con el grupo de indios que asesinan a piedrazos a dos turistas franceses en la novela Lituma en los Andes de Mario Vargas Llosa. Hay en esta literatura una percepción tradicional sobre el indio, la percepción criolla que viene desde la colonia. El indio es bárbaro mientras el blanco es civilizado.
Desde una perspectiva criolla, como la de Albújar, el indio y su cultura todavía están bajo el manto de la barbarie. Es una perspectiva social, pero no por eso, la calidad del cuento mengua o se deprecia. La factura y el efecto de la narración son efectivas. Ése es el logro de Albújar.

5. El hombre de la bandera

5.1 Personajes
— Aparicio Pomares – Indio de Chupán, el narrador- personaje.
— Marta- Esposa de Aparicio.
— El viejo Cusasquiche- jefe de los Chavinillo.
— Los indios de Chupán, de Obas, Pachas, Chavinillo.

5.2 Argumento
La historia transcurre en la última etapa de la guerra con Chile.
Aparicio Pomares llega como soldado viejo y valeroso a convencer a los indios de Chupán, de Obas, Pachas, Chavinillo; para que participen en la guerra, ya que él ha participado en casi todas las batallas. Ahora quiere convencerlos para que apoyen a la resistencia en Huanuco. El viejo Cusasquiche, protesta, pero él le hace entender que la guerra no es solo de Mistis contra Mistis, sino de todos los peruanos. Les enseña a los indios una hermosa bandera roja, era la bandera de la batalla de Miraflores.
Luego de convencer a todos para la batalla, Pomares será herido en el muslo derecho y morirá de una gangrena. Se le envolverá con la hermosa bandera peruana.
5.3 Temas
Patriotismo, indianismo, guerra. Unidad nacional.

5.4 Apreciación crítica

El conflicto de Perú y Chile, de 1879 a 1884, produce literatura de tipo nacionalista. Albújar ubica su espacio geográfico literario en Chupán, en la sierra de Huanuco. El personaje Aparicio Pomares funciona como un narrador con conciencia nacional. Explica a los indios de su tierra y de las otras comunidades lo que es el Perú, y o que es el conflicto con Chile, tiene entonces una función educadora, pedagógica.
Literariamente el cuento cobra fuerza por el estilo. Grave, fuerte, con descripciones y sentimientos enfocados en el patriotismo.
Las narraciones de Los cuentos andinos centra su descripción en la barbarie de los indios. Pero en el cuento El hombre de la bandera la perspectiva sobre el indio cambia. Ahora se presenta no a un indio ladrón o asesino; sino por el contrario , Pomares representa la conciencia de la cohesión nacional. Despierta en su discurso una línea ideológica. La cohesión nacional entre Indios y Mistis . El aceptar la guerra como deber y no como asunto ajeno. El héroe y patriota Pomares cumplirá con la línea aprendida en todas las guerras como memoria de todo el proceso del conflicto.


6. El Licenciado Aponte

6.1 Personajes

— Juan Maille— Licenciado del ejército.
— Canchaparán— Compañero de Juan Maille.
— Cunce Maille— Padre de Juan Maille, asesinado por los pobladores de Chupán.
— Anastacia- Abuela de Juan Maille.
— José Ponciano— víctima del Cunce Maille.


6.2 Argumento

Juan Maille es un indio recién salido del ejército, es ahora Licenciado. Su destino, ahora que ha salido, es su pueblo: Chupán. Nota que el ejército lo ha cambiado mucho; de lo que era un indio con costumbres ancestrales, ahora piensa que los curas, por ejemplo, no deben ser tan favorecidos con lo mejor que les tributan los indios. Su manera de caminar, por ejemplo, ha cambiado. El indio camina encogido, atigrado; en cambio él, ahora, camina recto, erguido.
Cuando regresa a su pueblo ya no están su padre Cunce Maille, ni su abuela Anastacia.

La gente lo mira con desdén, con odio, lo insultan. Nadie lo quiere.
La fama de su familia es siniestra por esos lares. Fama de asesinos, de ladrones.
Finalmente se va de su pueblo y se cambia de nombre para que no lo asocien con su familia.
Trabaja en la Quebrada de Higueras con un nuevo nombre: Aponte.
Su trabajo es en la cantina, para controlar la entrada y salida del aguardiente.
Al descubrir las actividades ilícitas de su patrón, se asocia a él, creyendo que el contrabando no le deparará un destino trágico como el de su familia.
Cuando haya obtenido cierto éxito en sus negocios y a pesar que ha sido casi aculturado en el ejército; su filosofía supersticiosa lo persigue. No paga a un Jirca ( a un cerro) y estremecido por eso, le irá mal en uno de sus viajes. Lo pero sucederá cuando vengan a buscarlo y le disparen hasta matarlo, las autoridades. Su creencia final será que su falta fue no pagar al Jirca.


6.3 Temas

Tenemos como eje temático; La identidad, la violencia, la superstición y el destino trágico.
6.4 Apreciación crítica

En este cuento, la trama del personaje se dibuja en la alineación. Juan Maille se acultura en el ejército y supuestamente mejora su perspectiva sobre el mundo. Sin embargo, su linaje está marcado por la tragedia y el delito. Juan regresa a su pueblo y este, se le presenta hostil. Por eso cambia de nombre. Tenemos ahí un asunto de reconversión cultural, o también trasgresión cultural.
Juan Maille pretende ser otro a través de su nuevo nombre, tiene acceso a la riqueza y su delito; el contrabando, es supuestamente sofisticado en comparación a los delitos de su padre.
Pero de lo que no puede escapar Juan Maille es de la carga supersticiosa ancestral.
Esta coincidirá con el hilo narrativo del autor, pues será la que enlace su falta cultural ( pago a un Jirca) con la tragedia de la muerte.


7. El caso Julio Zimens

7.1 Personajes
— Julio Zimens
— Los hermanos Ingunza
— El joven Carrillo
— Juez de provincia— En este caso, narrador en primera persona.
— Señora Linares— Con quien conversa el Juez, contándole sobre el caso Zimens.
— Martina Pinquiray— Esposa de Julio Zimens


7.2 Argumento
Es la historia trágica de un suicida. Julio Zimens es un germano, admirador del imperio incaico, pues creerá que tiene un mismo propósito que el de su cultura. Despreciará a las damas criollas de Huanuco, para casarse con un aindia hermosa: Martina Pinquiray. Tendrá seis hijos, cuatro hombres y dos mujeres; pero su genealogía será frustrada. Todos irán a la montaña.
El mal le desfigurará la cara con un cáncer que le convertirá en un apestado para todos, inclusive su familia le echará y la gente huirá de él.
Finalmente pedirá al juez— narrador de la historia— su permiso para matarse. El juez le dice que como hombre le puede dar un revólver, pero no como Juez.
Poco después se enterará del suicidio de Zimens, éste se había lanzado del Puente de la Parroquia Huallaga.
7.3 Temas

La desgracia, la enfermedad, la justicia, el suicidio.
7.4 Apreciación crítica
El personaje de esta narración es extranjero, alemán. Pero tiene la intención de unirse a la raza andina por el parecido cultural antropológico con su cultura.
Zimens fracasa en su intención de prosperar con la raza andina. Se casa con una andina, pero su genealogía es corrompida. La enfermedad le desfigura hasta expulsarle del mundo andino y destruirle la vida.
Prosperar con la cultura andina es imposible, es símbolo de la degradación y final trágico. Estas ideas podemos concebirlas como una metáfora del cuento.

8. Cachorro de tigre

8.1 Personajes

— Adeodato Magariño — Delincuente de los andes, asesinado en el acto de uno de sus delitos.
— Ishaco— Diego Magariño , hijo de Magariño
— Los Valerios— enemigos de los Magariño.
— Francisco— Caballero honorable que criará a Ishaco.
— Felipe Valerio— Asesino de Adeodato Magariño.

8.2 Argumento
Cachorro de tigre es la historia de la barbarie del hombre andino. Ishaco, el cachorro de tigre, es hijo de Adeodato Magariño, su voluntad es y será la de la venganza del ajusticiador de su célebre padre, quien es un delincuente temible.
Ishaco, será criado por el honorable Francisco, Juez de paz. Y a pesar de darle una educación para que no se involucre con su mundo pasado y heredado, el niño poco a poco evolucionará hasta convertirse en un asesino y vengador de su padre.
Cuando atraparon a Felipe Valerio Ishaco le lanzó una pedrada que le rompió la cabeza.
Ishaco se convirtió en un delincuente terrible. Incendió las propiedades de los Valerio y cuando capturó finalmente a Felipe, lo tuvo toda una noche colgado de los pies para después descuartizarlo poco a poco.
Tiempo después, Cachorro de tigre será capturado, y el mismo Juez que lo crió lo interroga. Pero algo le nota extraño, un olor a podredumbre. Le ordena sacarse el poncho, pero es el poncho, es el huayllqui, donde tiene los dos ojos de Felipe Valerio.

8.3 Temas

La desadaptación, la barbarie, la muerte.




8.4 Apreciación crítica

En este cuento se repite uno de los tópicos de los cuentos andinos, el hombre andino es salvaje y cruel, imposible civilizarlo y acostumbrarle a valores y leyes.
El indio, representado por Ishaco, el cachorro de tigre, tendrá desde siempre un alma despiadada y seguirá la línea de sus antecesores, brutales y bárbaros.

9. La mula de Tayta Ramón

9.1 Personajes

— Ramón Ortiz— español y cura de Chupán
— Marcelino— Indio de Chupán.
— Benito— Hijo de Marcelino, estudia en el Seminario para ser cura.
— Santosa—ayudante del cura
— Chuqui—obasino que sitiará a Chupán para cobrar la deuda.
— Cuspinique— Ayudante del cura.


9.2 Argumento

Ramón Ortiz, cura de Chupán está preocupado porque no puede cobrar más impuestos a los indios. Se entera de la deuda de más de cien años que tiene el pueblo con el otro pueblo “Obas” . El supuesto crédito fue de San pedro de Obas a San Santiago de Chupán.
El interés es de diez por ciento al mes. El cura está preocupado porque esta deuda malogra su posible amasamiento de fortuna.
Comandados por Chuqui, los obasinos sitiarán Chupán, pero el cura se disfrazará de jinete rojo y su ayudante y querida Santosa de caballo. Su ayudante Cuspinique de fantasma.
Los obasinos huirán del lugar aterrorizados porque creen que San Santiago los va a matar. Chuqui, altivo espera y dispara al fantasma, pero falla. No puede más y huye. Así los Chupanes se salvan de la masacre.

9.3 Temas

Superstición, codicia, barbarie
9.4 Apreciación crítica

La superstición que los indios deben a su pasado, a la conquista y al engaño se ve en muchas obras del indigenismo.
Esta no es la excepción, el cura Ortiz, se aprovecha de eso y logra vencer a un enemigo que compite al igual que él, por el dinero.
Hay una peyorización hacia el poder religioso de parte de la narrativa del indigenismo y en este cuento, al cura de la sierra se le presenta como un tipo ocioso y lleno de codicia, sin ningún elemento positivo de su doctrina.
10. Cómo habla la coca

10.1 Personajes

— El narrador personaje— Un magistrado que se vuelve adicto a la coca.
— La coca, como alter ego o desdoblamiento de la propia personalidad del adicto.









10.2 Argumento

Es la historia de un magistrado que se ve involucrado en un caso de adicción de chacchar coca, como los demás indios, a pesar de que desprecia esa forma de vida.
Este magistrado tiene un desdoblamiento trágico, la voz de la coca que es la voz de su conciencia y adicción argumentan a favor de sí, conjeturas y propiedades de la coca en relación a otras culturas y otros espacios geográficos.

Finalmente esta actitud de vicio, le hará al magistrado perder su trabajo.

10.3 Temas

Adicción, coca, cultura andina.

10.4 Apreciación crítica

La coca como elemento antropológico y cultural de la civilización andina no es entendida desde la perspectiva occidental. Vista desde el narrador de Cuentos Andinos como una costumbre de salvajes y que acomete al humano a la pasividad.
Sin embargo, el hombre occidental en la narración cae preso de este vicio. No lo comprende e intenta un desdoblamiento no desde la perspectiva andina sino con una justificación y cultura netamente occidental.
Finalmente la coca vencerá la voluntad del hombre.