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domingo, 4 de mayo de 2008

JUAN RAMON JIMÉNEZ, PLATERO Y YO





1. Biografía
Juan Ramón Jiménez se entregó por completo a la poesía a lo largo de su vida. Gracias a su vocación, exigencia y tenacidad, se convirtió en el máximo exponente del modernismo lírico en España, junto a los hermanos Manuel y Antonio Machado; en el maestro de las jóvenes vanguardias de los años veinte y treinta del siglo XX, y en el poeta postmoderno insuperable de los años cincuenta. Nace el 23 de diciembre a las 12 de la noche de 1881, en Moguer, un pueblecito de la provincia de Huelva, cerca de las minas de cobre de Río Tinto y de las marismas del Guadalquivir. Un lugar muy blanco y reluciente por la luz intensa del sol, de calles estrechas y limpias. Era y sigue siendo una aldea de labradores y marineros, cercana al mar y rodeada por la campiña, donde se cultivan viñedos, fresas, maíz...
Juan Ramón fue el más pequeño de una familia adinerada que lo consintió y le permitió soñar y divertirse usando su imaginación. De niño prefería jugar solo y sentía fascinación con la belleza del campo, los cambios de estación y de la luz durante el día. Tenía un calidoscopio a través del cual le gustaba mirarlo todo, porque le parecía que las cosas se alteraban, adquiriendo una consistencia mágica. Le fascinaban la luz y los juegos con la realidad que esta le proporcionaba; de esa forma, las cosas transformadas le parecían otras.
Creía, por ejemplo, que había dos pimientas en la casa de enfrente a la suya: la que veía desde su balcón y la que miraba desde abajo del tronco, porque debido a la luz, le parecían distintas y así las concebía (Véase «XVI, La casa de enfrente». Platero y yo). Esta capacidad para soñar y crear un mundo maravilloso en los poemas fue una constante durante toda su vida. Asimismo sentía gran aversión hacia las cosas feas, que él relacionaba con la muerte y con la tristeza. Fea era la violencia, las fiestas donde las personas perdían la dignidad a causa del vino, la brutalidad hacia los animales, y la torpeza de los seres humanos al destruir la belleza natural. Desde pequeño se sintió llamado a combatir estas injusticias, creando con su imaginación y su poesía un mundo donde las cosas fuesen restituidas a su verdad y a su forma natural: «Dónde está la palabra, corazón, que embellezca de amor al mundo feo; que le dé para siempre —y sólo ya— fortaleza de niño y defensa de rosa» (Belleza, 1923). Fuerza y belleza, pero sin perder la inocencia y la espiritualidad: esa sería su meta.
Juan Ramón era capaz de captar detalles que a la mayoría pasaban desapercibidos y presentarlos en su obra como formas de ideal. Así por ejemplo se fijaba en la pequeña flor del camino a la que dedica un pasaje de Platero y yo, o en la «hojita verde con sol», protagonista de otro texto. Esa extraordinaria capacidad para captar los detalles más nimios le hacía asimismo sufrir más que otras personas. La muerte repentina de su padre, por ejemplo, una madrugada, cuando apenas tenía 19 años le sobrecogió y llenó de ansiedad. Se imaginó que él mismo era quien moría, o que iba a morir en cualquier momento, igual que su padre; por eso debió ser ingresado en un hospital psiquiátrico en Francia donde permaneció varios meses. A partir de entonces sintió pavor de la muerte y quiso vivir cerca de un médico.
Desde los quince años comenzó a escribir poemas; abandonó sus estudios de Derecho para dedicarse a la poesía. Conoció a los escritores más influyentes de su tiempo, como Rubén Darío, Valle-Inclán, Unamuno, Manuel y Antonio Machado, José Ortega y Gasset, Pío Baroja y
Azorín, entre otros muchos, y junto a ellos se formó en el krausismo, en boga entre los intelectuales de aquella época. Estas ideas se resumían en una recta actitud moral frente a la sociedad, frente al trabajo, y frente al arte, hasta el punto de que muchos de estos pensadores y artistas estuvieron dispuestos a dar la vida por sus ideales.
Juan Ramón demostró en su vida y en su obra esa dedicación completa a vivir y trabajar dentro de unos altos principios éticos y estéticos. Para el poeta andaluz, los valores morales formaban parte de los componentes estéticos de pureza y rigor. Fue una persona exigentísima para consigo mismo y para con los demás. Leía sin descanso, tanto a los escritores, poetas y filósofos españoles, como a los extranjeros. La vasta biblioteca de su padre en Moguer le era muy familiar, así como la colección de libros del doctor Lalanne en Francia, y la del doctor Simarro en Madrid. Además de leer, escribía constantemente sus ideas, en aforismos y prosas; y sus impresiones líricas en poemas. Aquellos años de juventud entre Moguer, Sevilla, Francia y Madrid le permitieron adquirir una sólida formación que le prepararía para escribir su obra mejor; por eso y para eso trabajaba sin descanso. No obstante, la poesía era su forma natural de vida y los poemas fluían de su pluma con una facilidad inusitada, no exenta de constante pulimento.
Así, comenzó a publicar, libro tras libro, durante estos primeros años, influido principalmente por Bécquer y Espronceda. Ninfeas, Almas de violeta, Rimas, Arias tristes, Jardines lejanos y Pastorales serán sus libros de juventud. En todos ellos el poeta se recrea en la belleza del campo, en deseos amorosos imposibles, en sueños y alucinaciones. En los textos de esta primera época puede apreciarse una predisposición a la melancolía. Después seguirán otros muchos libros (véase la cronología y la bibliografía de este monográfico) en los que Juan Ramón va dejando constancia de sus sensaciones, del paso de las estaciones, del goce con las cosas sencillas, de sus temores, ansias y amores. Sus poemas son como una guía espiritual o el diario de una persona sensible atravesada de sensualidad, espiritualidad y anhelo de perfección.

Como Antonio Machado y Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez creía que los símbolos irían desentrañando verdades profundas y misteriosas que sólo la poesía podía desvelar. Así, la conciencia del misterio se impone en numerosos poemas donde el poeta de Moguer presenta las interrogantes primeras, que pueden resumirse en el intento de captación de lo eterno en el instante: «Quisiera clavarte, hora, igual que una mariposa, en su corazón… ¿Adónde irás, hora mía, mariposa no prendida?» (Estío, 1915).
En los años que pasó en Moguer (1905-1911) escribió numerosos libros de poemas, pero quizá sea Platero y yo el texto con el que obtuvo fama inmediata, ya que se tradujo rápidamente a treinta idiomas. El libro está formado por estampas de su pueblo en las que el poeta va retratando tanto las cosas hermosas del entorno moguereño como las injusticias o la pobreza e ignorancia de la gente, transformadas gracias a su escritura en momentos idílicos, y Moguer en el paraíso de su imaginación. Puede verse cómo el poeta se concentra en las cosas sencillas que lo rodean y ahonda en ellas hasta encontrar lo esencial de las mismas: «¡Cómo está la mañana! El sol pone en la tierra su alegría de plata y de oro; mariposas de cien colores juegan por todas partes, entre las flores, por la casa —ya dentro, ya fuera— , en el manantial. Por doquiera, el campo se abre en estallidos, en crujidos, en un hervidero de vida sana y nueva» (XXV «La primavera», Platero y yo).
Juan Ramón veía el mundo en su dinamismo natural y quiso captar en su poesía las cosas en incesante transformación, con la esperanza de que al capturarlas en el poema lograría darles eternidad; empresa no del todo fácil: «Mariposa de luz, / la belleza se va cuando yo llego / a su rosa. // Corro, ciego, tras ella…/ la medio cojo aquí y allá…/ ¡Sólo queda en mi mano / la forma de su huida!» (Piedra y cielo).
En 1911 Juan Ramón se marcha a vivir a Madrid para estar en contacto con las ideas y los poetas importantes de aquel momento. Es entonces cuando conoce a la que luego será su mujer, Zenobia Camprubí Aymar. Hija de un ingeniero español y de madre puertorriqueña, Zenobia le parecía una mujer distinta de las chicas españolas, por sus viajes y sus estudios. Conocía perfectamente el español y el inglés, ya que había pasado varios años en Estados Unidos. Colaboraron juntos en varias traducciones del inglés al español del poeta Rabindranath Tagore.
Juan Ramón se enamoró perdidamente de ella, que era lo opuesto a él: una mujer práctica, alegre, resuelta y emprendedora. Para Zenobia, él era un ser excepcional, un poco ensimismado, muy apasionado y ardiente, y con la ilusión y capacidad de entrega de un niño desprotegido. Sin darse cuenta, también se enamoró de él, y era consciente, como más tarde expresó en uno de sus Diarios, de que lo necesitaba para vivir tanto o más que él a ella. (Diario I de Zenobia Camprubí, pág. 77). Se casaron en Nueva York el 2 de marzo de 1916.
A su regreso a España, el matrimonio estableció su residencia en Madrid, y Juan Ramón se dedicó por entero a escribir y preparar lo que él consideraba «su obra en marcha». Publicó El diario de un poeta recién casado (1917), libro que abre una nueva etapa en la obra de este poeta, ahora mucho más densa y concentrada. Poesía desnuda, dedicada exclusivamente a lo esencial. Durante unos años escribe sin descanso numerosos libros de poesía y prosa, y más tarde se dedicará principalmente a corregir y reorganizar lo ya escrito y publicado, y a traducir junto a Zenobia la obra de Tagore,
Shakespeare y otros. Son dos décadas de entrega completa a lo que Juan Ramón llamaría «el trabajo gustoso». El poeta no quería salir de casa, ni tener visitas; trabajaba muchas horas diariamente y era Zenobia la que se encargaba de resolver las cuestiones prácticas y materiales, y de pasar a máquina sus poemas. Además, a él le molestaban mucho los ruidos, por lo que se mudaron de casa varias veces. Por su dedicación e intransigencia se ganó la antipatía de muchos intelectuales y artistas, que creían que era un poeta exquisito que vivía de espaldas a la realidad. Pero se equivocaban al pensar así, ya que él mismo demostró (véase por ejemplo su libro Guerra en España, publicado póstumamente. Barcelona: Seix Barral, 1985), que estaba muy preocupado por todo lo que ocurría; conocía los libros que se publicaban, colaboraba en revistas, y se enteraba, por Zenobia o por la prensa, de la situación política del país y del resto del mundo.
Empezada la Guerra Civil, Juan Ramón fue amenazado varias veces y temió por su vida. En agosto de 1936 consiguió un pasaporte diplomático y marchó con su mujer a Estados Unidos como embajador cultural de España. Los siguientes veinte años Juan Ramón y Zenobia vivieron en Cuba, Estados Unidos y Puerto Rico y ya no regresaron a España. Pero Juan Ramón vivió pensando constantemente en su patria, en su familia, y en su pueblo natal (Diario I de Zenobia Camprubí, pág. 47). Cuando escuchaba el español u oía cantar flamenco lloraba de emoción. Nunca logró superar su condición de exiliado (Diario I de Zenobia Camprubí, pág. 40). Su estado anímico a veces no le permitía trabajar, por lo que sufría depresiones constantes que obligaban a internarlo en hospitales de Estados Unidos y Puerto Rico.
Como a Miguel de Unamuno, a Juan Ramón le dolía España y la llevaba en el corazón, y quería encontrarle algún sentido al mundo, ya que pensaba que el dios de las religiones positivas era ilusorio. Juan Ramón creía que los símbolos le permitirían entrar en el secreto del universo, y es durante este período cuando concibe la poesía como arma para desentrañar los misterios del cosmos.
Su obra pasa a ser ahora autobiográfica, en el sentido de que habla abiertamente de su vida personal, de sus amistades e incluso de sus enemigos. En ella el poeta se pregunta por el significado del mundo. De este período son sus extensos poemas «Tiempo» (1941) y «Espacio» (1941-1954), que constituyen un diario espiritual y un intento por parte del poeta de explorar la relación del hombre con el universo. En este sentido, la búsqueda de Dios se convertirá asimismo en un anhelo constante. Creía, con Spinoza, que Dios existía, pero como fuerza de la naturaleza, o como algo inconcebible para los seres humanos. Siguiendo las ideas de este filósofo, creó un «dios/conciencia» a su imagen y semejanza, sustituto de esa fe que necesitaba para vivir: «Dios del venir, te siento entre mis manos, / aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa / de amor, lo mismo / que un fuego con su aire. / No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo, / ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano: / eres igual y uno, eres distinto y todo; / eres dios de lo hermoso conseguido, / conciencia mía de lo hermoso.» («La trasparencia, Dios, la trasparencia», Animal de fondo, 1949).
Fue una persona genuina que expresó siempre lo que pensaba y sentía, aunque eso le acarreara problemas, e incluso contradicciones en su poética y en su vida. Por ejemplo, después de crear un dios y vivir para y por la poesía, indicó más tarde que sólo presentía el universo como hueco, y a Dios como algo ajeno e incomprensible: «Y en el espacio de aquel hueco inmenso y mudo, Dios y yo éramos dos» («Espacio», 1954).
El 25 de octubre de 1956, tres días antes de la muerte de Zenobia, le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura. Poco después murió, el 29 de mayo de 1958. Los féretros de ambos fueron trasladados desde Puerto Rico al cementerio de Jesús de Moguer. La vida y obra de Juan Ramón Jiménez son testimonio de un ser excepcional que se dedicó por completo a vivir de acuerdo a unos rigurosos principios éticos y estéticos. Destacó como uno de los mejores poetas del modernismo, de las vanguardias y del postmodernismo en el mundo occidental, dejando una poesía de alta espiritualidad, un consuelo en el mundo material circundante.
2. OBRAS

· ALMAS DE VIOLETA, 1900
· NINFEAS, 1900
· RIMAS, 1902
· ARIAS TRISTES, 1903
· JARDINES LEJOS, 1904
· PASTORALES, 1905
· ELEGÍAS PURAS, 1908
· ELEGÍAS INTERMEDIAS, 1909
· OLVIDANZAS, 1909
· BALADAS DE PRIMAVERA, 1910
· LA SOLEDAD SONERA, 1911
· POEMAS MÁGICOS DOLIENTES, 1911
· MELANCOLÍA, 1912
· LABERINTO, 1913
· PLATERO Y YO, 1914 -
· ESTÍO, 1915
· SONETOS ESPRITUALES 1914-1915, 1916
· DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO, 1917
· POESÍAS ESCOGIDAS (1899-1917), 1917
· ETERNIDADES, 1918
· PIEDRA Y CIELO, 1919
· SEGUNDA ANTOLOGÍA POÉTICA (1899-1918), 1922
· POESÍA, EN VERSO, 1917-1923, 1923
· BELLEZA, 1923
· UNIDAD, 1925
· OBRA EN MARCHA, 1929
· SUCESIÓN, 1932
· POESÍA EN PROSA Y VERSO, 1932
· PRESENTE, 1934
· I (HOJAS NUEVAS, PROSA Y VERSO), 1935
· CANCIÓN, 1936
· LA ESTACIÓN TOTAL CON CANCIONES DE NUEVA LUZ, 1936
· POLÍTICA POÉTICA, 1936
· VERSO Y PROSA PARA NIÑOS, 1937
· CIEGO ANTE CIEGOS, 1938
· ESPAÑOLES DE TRES MUNDOS, 1942
· ANTOLOGÍA POÉTICA, 1944
· VOCES DE MI COPLA, 1945
· LA ESTACIÓN TOTAL CON LAS CANCIONES DE LA NUEVA LUX, 1946
· ANIMAL DE FUNDO, 1947
· DIARIO DE POETA Y MAR, 1948
· ROMANCES DE CORAL GABLES (1939.1942), 1948
· DIOS DESENDO Y DISEANTE, 1949 - God Desired and Desiring
· Fifty Spanish Poems, 1950
· TERCERA ANTOLOGÍA POÉTICA, 1957
· EL ZARATÁN, 1957
· Selected Writings, 1957
· LA CORRIENTE INFINITA 1903-1954, 1961
· POR EL CRITISAL AMARILLO 1902-1954, 1961
· EL TRABAJO GUSTOSO 1948-1954, 1961
· Three Hudred Poems 1903-1953, 1962
· EL MODERNISMO: 1962
· CARTAS 1898-1958, 1962
· PRIMERAS PROSAS 1890-1954, 1962
· LA COLINA DE LOS CHOPOS 1913-1928, 1965
· Forty Poems, 1967
· Lorca and Jiménez: Selected Poems, 1973
· ISLA DE LA SIMPATÍA, 1981
· TIEMPO Y ESPACIO, 1982 - Time and Space
· LA REALIDAD INVISIBLE (1917-1920, 1924), 1983 - Invisible Reality
· GUERRA EN ESPAÑA, 1936-1953, 1985
· Stories of Life and Death, 1986
· Space and Time: A Poetic Autobiography, 1987
· Light and Shadows, 1987
· The Complete Perfectionist, 1997
3. ETAPAS LITERARIAS
Para un mejor estudio del poeta podemos dividir su vida y trayectoria en etapas:
: sensitiva, intelectual, suficiente o verdadera.

3.1. La etapa sensitiva (18981915)

Esta etapa se subdivide a su vez en dos sub-etapas; la primera abarca hasta 1908; la segunda, hasta 1916. La primera está marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y un Modernismo de formas tenues, rima asonante, verso de arte menor y música íntima. En ella predominan las descripciones del paisaje como reflejo del alma del poeta, un paisaje que no es natural ni fruto de paseos como el de Machado, sino sometido al estatismo de un jardín interior, al intimismo de un orden. Predominan los sentimientos vagos, la melancolía, la música y el color desvaído, los recuerdos y ensueños amorosos. Se trata de una poesía emotiva y sentimental donde se trasluce la sensibilidad del poeta a través de una estructura formal perfecta. Pertenecen a esta etapa Rimas (1902), Arias tristes (1903), Jardines lejanos (1904), Elegías (1907). La segunda época se vierte en la forma del arte mayor (endecasílabos y alejandrinos), la rima consonante, el estrofismo clásico (sonetos, serventesios); denota una mayor impronta modernista, del Simbolismo francés (Charles Baudelaire, Paul Verlaine) y del decadentismo anglofrancés (Walter Pater, fundamentalmente). Recientemente ha sido descubierto un libro escrito entre 1910 y 1911, Libros de amor, con una poesía carnal y erótica. El poeta logra perfectas cumbres parnasianas, especialmente en los sonetos; pertenecen a esta sub-etapa La Soledad Sonora (1911), Pastorales (1911), Laberinto (1913), Platero y yo (elegía andaluza) (1914) y Estío (1916), entre otros. Hacia el final de esta etapa el poeta empieza a sentir el hastío de los ropajes sensoriales del Modernismo y preocupaciones relacionadas con el tiempo y la posesión de una belleza eterna.
Platero y yo, fechada por su autor en 1914, se convirtió en la obra más popular del poeta, escrita en una espléndida prosa, que suavemente lleva al lector a través de un cuidadoso retablo de imágenes poéticas que nos conducen desde la presentación de este borriquete:
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Hasta su muerte y, claro, la ascensión del pollino al cielo... de Moguer: «Platero, tú nos ves, ¿verdad?», preguntamos siguiendo la letra de Juan Ramón Jiménez.
Estío (1916) supone el cambio hacia la segunda etapa de Juan Ramón. El poeta se aleja del
Modernismo en busca de una mayor depuración de la palabra. Desaparecen los ambientes nostálgicos, evocados y soñados, en favor de una realidad más concreta.

3.2. La etapa intelectual (19161936)

Su primer viaje a América y el contacto con la poesía en inglés (Yeats, William Blake, Emily Dickinson, Shelley) marca profundamente esta segunda etapa (19161936), bautizada por él mismo como Época intelectual y que le vincula a la corriente literaria del Novecentismo. Se produce un hecho fundamental: el descubrimiento del mar como motivo trascendente. El mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, el eterno tiempo presente. Se inicia asimismo una evolución espiritual que lo lleva a buscar la trascendencia. En su deseo de salvarse ante la muerte, se esfuerza por alcanzar la eternidad, y eso sólo puede conseguirlo a través de la belleza y la depuración poética. Suprime, pues,
toda la musicalidad,
los argumentos poéticos,
la aparatosidad externa y ornamental anterior para adentrarse en lo profundo, en lo bello, en lo puro, en lo esencial.
De esta época destacan Diario de un poeta recién casado (
1916), Primera antología poética, (1917), Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (191723) y Belleza (1917–23).
Con Diario de un poeta recién casado, titulado posteriormente (en
1948) Diario de poeta y mar (para incluir el segundo apellido de su esposa, Aymar), se inicia esta nueva etapa en la obra de Juan Ramón. Se trata de una poesía sin anécdota, sin los «ropajes del modernismo», una poesía estilizada y depurada, donde el poeta admira todo lo que contempla. Este poemario surge como fruto de su viaje a América. En el Diario, Juan Ramón experimenta con los temas y las formas, y abre una nueva corriente poética, que será explotada por algunos miembros de la Generación del 27.
En Piedra y cielo (
1919) el tema central es ya la creación poética: la poesía como actividad, el poema como objeto artístico y el poeta como dios-creador de un universo nuevo. Se abre así una nueva línea temática que Juan Ramón ya no abandonará: la búsqueda de la sublimación poética y la intensificación creativa de una poesía pura, esquemática.
La Estación total (
192336). Recoge los últimos poemas escritos en España. El 22 de agosto de 1936, Juan Ramón marcha al exilio.

3.3. La etapa suficiente o verdadera (
19371958)

Pertenece a la época suficiente o verdadera todo lo escrito durante su exilio americano. Juan Ramón continúa replegado en sí mismo en busca de la belleza y la perfección. Su ansia por la trascendencia lo lleva a una cierta mística e identificarse con Dios y la belleza en uno. Su lengua poética se transforma en una especie de idiolecto poblado de múltiples neologismos (ultratierra, deseante...). Tras un período de relativo silencio, publica Animal de fondo (1949), Tercera antología poética (1957), En el otro costado (193642) y Dios deseado y deseante (194849).
En Animal de fondo el poeta busca a Dios «sin descanso ni tedio». Pero ese dios no es una divinidad externa al poeta, sino que se halla en él y en su obra («tu esencia está en mí, como mi forma»; «en el mundo que yo por ti y para ti he creado»). Ese dios al que se refiere es causa y fin de la belleza.
Dios deseado y deseante (
194849) supone la culminación de Animal de fondo. El poeta llega incluso a identificarse con ese dios que tanto ha buscado. Un dios que existe dentro y fuera de él, un dios que es deseado y deseante.
Juan Ramón revisó concienzudamente a lo largo de su vida su obra. El poemario Leyenda (1896–1956), publicado póstumamente por Antonio Sánchez Romeralo en 1978, y en edición corregida por María Estela Arretche en 2006 (Madrid: Visor), recoge la obra poética íntegra del autor tal como éste quiso que se publicara.
Fundación Juan Ramón Jiménez
Esta institución es un consorcio administrativo constituido por la Diputación provincial de
Huelva, Al ayuntamiento de Moguer y la Conserjería de Cultura de la Junta de Andalucía. La Fundación Juan Ramón Jiménez se crea el 7 de mayo de 1987 con los siguientes fines: gestionar y custodiar la casa natal moguereña de Juan Ramón Jiménez (Casa Museo «Zenobia y Juan Ramón»), promocionar y editar estudios sobre la obra y vida del autor y custodiar los originales, documentos, residencias y biblioteca del poeta. De ella depende el Centro de Estudios Juanramoniano que, entre otras funciones, cataloga los fondos propios de la Fundación y los estudios dedicados al poeta, ofrece material y becas para el estudio de su obra y organiza simposios, encuentros y cursos sobre Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí.
Desde 1999 patrocina el encuentro anual de poesía
Voces del extremo que se celebran en Moguer, Huelva y que organiza el poeta y ensayista moguereño Antonio Orihuela. Estos encuentros se encuadran dentro del movimiento poético denominado poesía de la conciencia, nueva poesía social o poesía política.



Estatua de Platero en Casa Museo J.R.J. de Moguer. .

4. ANÁLISIS DE LA OBRA PLATERO Y YO

En el presente análisis abordaremos el argumento, personajes y crítica de la novela Platero y yo de Juan Ramón Jiménez.
4.1. ARGUMENTO
El argumento lo trabajaremos de acuerdo a cada capítulo de la novela, seleccionamos los principales.

PLATERO I

Platero es pequeño y peludo tan suave que parece que no tiene huesos, lo único duro en él son sus ojos.

Cuando lo suelto en el prado él se pone a jugar con la hierba, cuando o llamo viene a mi. Le gustan las naranjas, mandarinas y como todo lo que le dan.

Es tierno y mimoso poro fuerte y seco por dentro, cuando paseo los domingos sobre el, todos dicen que debe ser de acero.

MARIPOSAS BLANCAS II

La noche llega brumosa y morada, llena de sombras, de fragancias, de pronto un hombre un hombre oscuro, baja a nosotros de una casucha, Platero se amedentra.

Ven mariposas blancas, mientras el hombre quiere clavar su pincho en el seroncillo, al no ver nada pasa Platero con el alimento sin pagar por él.

JUEGOS DE ANOCHECER III

Cuando entramos al pueblo los niños juegan a hacerse los mendigos o los pobres, mientras sus madres corren tras de ellos para darles de comer, mientras una niña forastera canta, si, si, dice, canten mientras son niños y no llega la adolescencia.

EL ECLIPSE IV
Nos metimos la mano en los bolsillos, mientras todo en la noche se iba oscureciendo más y más y todo iba quedando e una absoluta tranquilidad, convirtiéndose todo en algo tan pequeño desde la vista de la azotea, y Platero se veía como otro burro normal.

ESCALOFRÍO V

La noche continua mientras sentimos una sombra y Platero y yo nos asustamos y no sé si can su miedo o el mío Platero corre por el prado pisando la luna, para no encontrarnos con aquella sombra.

LA MIGA VI
Hay Platero como sería si tú vinieras conmigo a la escuela, sabrías contar y escribir como yo.
Pero, pensándolo bien Platero no, no sería buena idea los niños se burlarían de ti y te quitarían tu comida y te castigarían porque no entenderías las clases y te pondrían ese gorro de burro.

Así que no es buena idea, mejor ven conmigo y yo te enseñaré todo sobre las flores y el campo.


EL LOCO VII

Vestido de luto y con mi barba nazarena voy por los viñedos, los niños gitanos corren detrás de nosotros y gritan El Loco, delante el campo verde lo llena de tranquilidad, por su calma y quedan atrás los gritos de El loco.

JUDAS VIII

Mira Platero están matando a Judas, no te asustes, es sólo como la gente descarga su ira en Semana Santa contra las personas que odian pueden ser el diputado, el alcalde el cobrador de impuestos cualquiera contra quien quieran, así que comienzan a lanzar tiros de escopetas para matarlo.

LAS BREVAS IX

Era tiempo de Brevas y fuimos a comerlas en Rica estábamos los cuatro cogiendo las brevas, Rocillo fue quien primera las cogió y Adela estaba enojada porque no podía alcanzarnos ni cogerlas, nos pusimos a comer las brevas por todas parte
manchándonos todos con ellas, hasta que nos comenzamos a lanzar las brevas y a jugar con ella hasta que una alcanzo a Platero y como él no podía defenderse salí yo a defenderlo comenzando otra vez el juego con las brevas.


Angelus X

Cuantas rosa caen, rosas de todos los colores; blancas, rojas, sin color, de dónde salen tantas rosas, son tan suaves y débiles que adornan todas las partes, acaso caerán del cielo para alegrarnos la vida Platero, de lo que si estoy seguro es que tus ojos son como rosas.

El Moridero XI
Si tu te mueres antes que yo Platero no irás como los otros animales que no tiene quien le quiera al carrillo del pregonero, ni a la marisma inmensa, ni al barranco del camino de los montes, tu no serás comido por los cuervos, cuando mueras yo te enterraré al pie del pino del huerto de la Piña que tanto te gustan y estarás acompañado por los cantos de los niños.


LA PUA XI
Entrando al prado Platero ha comenzado a cojear, qué la abra pasado?, se tira al suelo mostrando la ranilla de donde cuelga una púa larga y verde, se la he retirado y lo he llevado al arroyo de los lirios amarrillos para que el agua lo cuide y limpie la herida.

GOLONDRINAS XII
Han llagado las golondrinas, míralas Platero, pero están como desorientadas sin saber que hacer puesto que la primavera se ha levantado temprano este año, no saben si subir o bajar este no será un buen año para ellas, morirán de frío.

LA CUADRA XIV
Cuan llego al medio día y veo a Platero tirado en el césped, me alegro de verlo y Diana la cabra se tira a mi pecho a saludarme y a querer lamerme con su lengua rosada, mientras que Platero ya me saluda con un largo rebuzno, después trata de romper la soga que lo sostiene de la emoción de verme.


POTRO CASTRADO XV
Era hermoso con ojos negros y juguetones entro así todo él con su belleza al establo donde cuatro hombres lo vieron y uno de ellos invocando las palabras de Shakespeare dice que su belleza será su perdición y es así como lo castran y el animal pierde su belleza y galladura.

LA CASA DE ENFRENTE XVI
Como han cambiado las cosas la casa de enfrente siempre me gusto, cuando era pequeño la veía desde el balcón como la veo ahora, veía a la hija que siempre me llenaba de besos, me parecía una mujer y hasta ahora ya casada lo sigue haciendo, recuerdo al dueño que siempre le pedía dinero a mi padre, tantos recuerdos desde mi balcón.

EL NIÑO TONTO XVII
Siempre que pasaba por la calle de Don José veía al niño tonto sentado en la puerta de su casa, pero esta vez no lo vi. Era un niño que no hablaba con nadie, creo que ahora seguirá sentado pero en la puerta del cielo.

LA FANTASMA XVIII
La diversión de Anita, La Manteca, era disfrazarse de Fantasma, se ponía una sabana blanca sobre ella y un poco de talco, todo lo hacía para divertirnos, pero aquella noche nos llevamos todos un susto como nuca lo habíamos tenido, puesto que estaba lloviendo y los truenos nos asustaron mucho y ver aquella sombra blanca paseándose nos asusto a todos.

PAISAJE GRANA XIX
Ha llegado el ocaso, el prado verde, las flores encendidas y transparentes, el pinar verde que se agria, dan aquella luminosidad increíble de noche, Platero se acerca a un charquero de agua y comienza a beberla suave, juntando su boca con el agua.

Este terminar del día no debería acabarse, es hermoso debería quedar inmortalizado.

EL LORO XX
Estábamos en la hacienda de mi amigo el médico, Platero, El Loro y yo, mientras jugamos se acerco una señora a preguntar por el médico, a tras de ella estaba un hombre herido con el tiro de un escopeta en el brazo, el médico lo reviso y le decía que no era nada, mientras se recuperaba, el loro repetía, no pasa nada, no pasa nada.

LA AZOTEA XXI
Platero tu no puedes ver desde la azotea como yo, no ves el atardecer como yo, a las personas en la laguna jugando, ni a la vecina lavando la ropa o a la niña de al frente arreglándose, no puedes ver nada desde aquí pero para eso estoy yo aquí para contártelo.

EL RETORNO XXII
Regresábamos con Platero, él cargado de almoraduj y yo de lirios, la tarde estaba llegando, era hermoso el cambio de colores, mientras caminábamos por el prado yo iba pensando en las ciudades, en la torre del pueblo, y hasta tanto mis lirios tenían un olor delicioso.
LA VERJA CERRADA XXIII
Cuando yo pasaba por la bodega del Diezmo, yo daba la vuelta por la pared de San Antonio e iba hacía la verja que estaba cerrada, tras de ella veía la carretera, el hermoso paisaje, lo único que me detenía era esa reja que no tenía llave y que estaba cerrada.

Algunas veces me veían los obreros y se burlaban diciéndome que nunca se habría la reja sin saber que era eso lo que me atraía de ella.
DON JOSÉ EL CURA XXIV

Nunca había escuchado tantos insultos de un solo hombre, había que verlo como hablaba de las personas, era lógico que se las sabía todas tal como lo decía en la misa de cinco, es así como montado en su burra entra en el pueblo como Jesús en su agonía.

LA PRIMAVERA XXV
Hay veces que despierto sin ganas de levantarme pero al ver la belleza de las flores por la mañana, el calor del campo, salgo y canto, y le doy gracias a Dios por darme un día como ese, en el que me hacía feliz ver el hermoso paisaje que me ofrecía el campo.

EL ALJIBE XXVI
Hay Platero tu nunca has ido al Aljibe, yo si pero y es muy bonito no es como el que tenemos aquí en la casa, es diferentes mas grande y más bonito que tiene el brocal esculpido.

LA PRIMAVERA XXV
Hay veces que despierto sin ganas de levantarme pero al ver la belleza de las flores por la mañana, el calor del campo, salgo y canto, y le doy gracias a Dios por darme un día como ese, en el que me hacía feliz ver el hermoso paisaje que me ofrecía el campo.

LA PRIMAVERA XXV
Hay veces que despierto sin ganas de levantarme pero al ver la belleza de las flores por la mañana, el calor del campo, salgo y canto, y le doy gracias a Dios por darme un día como ese, en el que me hacía feliz ver el hermoso paisaje que me ofrecía el campo.

EL ALJIBE XXVI
Hay Platero tu nunca has ido al Aljibe, yo si pero y es muy bonito no es como el que tenemos aquí en la casa, es diferentes mas grande y más bonito que tiene el brocal esculpido.

EL PERRO SARNOSO XXVII
Era un perro que siempre andaba por ahí solo y triste, era desnutrido y flaco mostraba las costillas no era bien visto por nadie hasta los mismos perros le ladraban cuando lo veían. Aquel día llego dio unas cuantas vueltas y se murió, Platero lo miraba fijamente mientras Diana se escondía de untado a otro.
REMANSO XXVIII
Espera un momento parado en el prado Platero, que yo quiero ver ese remanso, que no lo había visto desde hace mucho tiempo, míralo es tan hermoso, tan limpio, se parece a mi corazón que fue herido por el amor, OH dulce remanso es bellísimo.

IDILIO DE ABRIL XXVI
Los niños han llevado a Platero al arroyo y claramente se puede ver que ha llovido, esa nube de lluvia no era mentira y por lo visto los ha alcanzado, hay que ver con la alegría que vienen, y hasta el rebuzno de Platero es dulce por la lluvia, viene cargando flores amarillas y las arranca con su boca, quien como el que puede comer flores y no enfermarse.

EL CANARIO VUELA XXX
Un día inesperado el canario salió de su jaula y voló, lo más sorprendente fue cuando lo deje libre, para que pudiera hacer con su vida lo que él quisiera, y así lo hizo, salió de la jaula, anduvo por todo la casa, por el patio hasta llegar en la noche al tejado y en la mañana siguiente estaba ahí en su jaula sin que nadie supiera ni como ni por qué.

EL DEMONIO XXXI
De pronto apareció un burro, pero no un burro cualquiera, este era un burro negro y que en verdad daba miedo el sólo verlo, Platero se aterrorizo y trató de esconderse atrás mío, pero yo también estaba asustado, de pronto paso trotando frente a Platero y le dio un golpe y salió corriendo, los dos nos asustamos mucho, pero el miedo con el tiempo paso.

LIBERTAD XXXII
En el prado mientras veíamos la belleza de la naturaleza y escuchábamos el trinar de los pájaros vimos como un grupo de jóvenes tenían tendida una red para atrapar a los pájaros, fue así como subimos hasta lo más alto de la colina y los comenzamos a hacer ruido ahuyentando a los pájaros, Platerote dio las gracias acariciándome el pecho.

LOS HUNGAROS XXXIII
Míralos Platero, todos ellos son un desorden, la muchacha toda ella semidesnuda recoge las plantas, el niño se orina encima de ella, el hombre está echado en la cama, este es el tipo de familia que quieren en donde nadie haga nada por mejor.

LA NOVIA XXXIV
Era una clara mañana, una de las hermosas, el aire era fresco, subimos la colina, mientras veíamos una cinta del mar y sentíamos su brisa, de pronto Platero para sus orejas, y ahí estaba ella La Novia toda ella bellísima.
LA SANGUIJUELA XXXV
Platero que te pasa?, le esta saliendo sangre por la boca, ya lo sé, a pesar de que Platero siempre toma agua de lo más limpio y con los dientes cerrados parece que esta vez se le ha incrustado en la lengua una sanguijuela, tuve que pedir ayuda, mientras le abríamos la boca tuvimos que hacer muchas cosas puesto que no quería abrirla, cuando finalmente lo hicimos, se la saque y Platero tuvo dejó de sentir dolor a pesar de que la herida estaba fresca, tome la sanguijuela y la corte en pedazos para que no hiriera a otro burro.

LAS TRES VIEJAS XXXVI

Míralas Platero son tres viejas que vienen subiendo la colina, dejémoslas pasar, pero míralas con caminan con tanto cuidado, como si el simple aire las fuera a derrumbar, una de ellas es ciega y las otras dos la ayudan a caminar de seguro deben ir donde el médico o al hospital, son gitanas, y aún siendo viejas no han perdido su belleza y esbeltez.

LA CARRETILLA XXXVII
Mientras pasaba por el prado, escuche el sollozo de aquella niña que trataba de sacar al borricuelo que se había atascado en una carretilla, la niña gritaba al no poder sacarlo por mas que empujaba, me acerque y amarre a Platero a la carretilla e hice que tire de ella y así saque al borriquillo, la niña agradecida me regalo dos de sus mas finas naranjas.

EL PAN XXXVIII
Al medio día se comienza a oler el olor del pan, caliente, el aceite, el queso, todos les da ganas de ese pan que es delicioso, llegan los panaderos en sus caballos y golpean las puertas, las personas salen a comprarlo y los niños pobres a ver que pueden conseguir.

AGLAE XXXIX
Que guapo estas Platero, si te han bañado estas tan limpio, todo en ti luce, lo que blanco esta en su lugar y lo que es negro también, te ves tan guapo y todo por el baño que te ha dado Aglae, Platero estaba como un niño que estrena un traje nuevo, le acaricie la cabeza mientras Platero se movía de un lado hacía el otro.

EL PINO DE LA CORONA XL
Este es mi lugar favorito para descansar, es un pino hermoso que nunca envejece, no como yo, hemos crecido juntos y siempre he reposado bajo de su sombra, una vez le cortaron una rama y fue como si me la hubieran cortado a mí también, y yo sé que cuando yo tengo un dolor a él también le duele..

DARBON XLI
Carbón es el médico de Platero, es un hombre bueno, grande, rojo, gordo, no le queda ni una muela ni un diente, así que sólo come pan, y cuando lo hace lo amasa en su mano y esta con el pan en la boca por horas y después se mete otra, mastica con las encías, es un hombre tranquilo, que ríe sinceramente abriendo toda la boca, cuando ve un pajarillo y después termina en llanto viendo hacía el cementerio recordando a su hija.

EL NIÑO DEL AGUA XLII
Este es un niño que siempre esta jugando en el agua, le divierte estar en ella, juega con las flores, siempre tan libre y tranquilo sin nada que lo moleste, vive su vida jugando sólo para él para disfrutar de la vida, Platero este niño se ha llevado mi alma.
LA AMISTAD XLIII
Platero es mi mejor amigo y yo soy el suyo, siempre jugamos, Platero sabe que es lo que me gusta y dejo que él me lleve y él me lleva al Pino porque sabe que me gusta estar ahí, yo lo acarició y juego con él, a veces lo engaño pero el sabe que yo lo quiero, él se me ha rendido como una adolescente ante, siempre esta conmigo.

LA ARRULLADORA XLIV
La hija del carbonero, bonita, sucia, con ojos negros está haciendo dormir a su hermano arrullándolo, cantándole una canción de cuna, con una arrulladora tonada, mientras se cocina la comida de campo.

EL ÁRBOL DEL CORRAL XLV

Este árbol lo sembré yo mismo, cuando era pequeño pero cuando fui creciendo lo olvide y me distrajeron otras cosas, ahora ya esta grande y frondoso abarca buena parte del jardín y en esta primavera se ha puesto hermoso.

LA TÍSICA XLVI
Era ella con toda su enfermedad, salió al campo a tomar el sol tal como se lo había dicho el sol, pero lo hizo recelosa y cansada por su enfermedad, yo le preste a Platero para que saliera a pasear y por toda la ciudad la gente nos veía pasar, Platero sabía que levaba algo muy frágil y caminaba despacio.
EL ROCIO XLVII
Llevé a Platero muy limpio y guapo, todas las personas del pueblo estaban ahí, todas reunidas, primero pasaban los caballos, las mulas, después las carretillas con las hermosas jóvenes y por último los borrachos que iban gritando, todos estaban alegres, gritando ¡Viva la Virgen del Rocío!
RONSARD XLVIII
Liberé a Platero del cabestro, y sentándome junto alas flores amarillas, también Platero hizo lo mismo, me he puesto a leer, mis frases en francés, aquellas frases tan románticas y bonitas y Platero pareciese que las entendiera.

EL TÍO DE LAS VISITAS XLIX

De pronto en el silencio de la calle, se escucha un tambor retocando, todos los niños salen y comienzan a gritar, El Tío De las Visita, él comienza a cantar y a tocar el tambor mientras los niños lo siguen sin nada que darle, saca un cajón y todos quieren saber que hay en él, los niños siempre se divierten al verlo.
LA FLOR DEL CAMINO L
Ésta flor es muy hermosa siempre la vemos, cuando pasamos por aquí, siempre tan pura aunque pasen muchas personas, muchos viajeros a verla, ella siempre ésta pura, sin daños, es una hermosa flor que vivirá muy poco pero su recuerdo siempre estará con nosotros.

LORD LI.
Míralo Platero, está es una fotografía de Lord, era mi perro cuando yo era pequeño, vivía con mis padres, siempre fue un perro muy hermoso, juguetón, y sobre todo fiel, cuando i padre murió él estuvo a su lado en el entierro y cuando mi madre enfermó, estuvo a su lado, sin comer ni beber por un mes, un día lo mordió un perro con rabia y tuvimos que encerrarlo pero nunca olvidaré su mirada.

EL POZO LII
Pozo, esa palabra tan hermosa, llena de alegría, de frescura, de vida, de profundidad, has visto cuando la noche llega como la luna se refleja en su profundidad, llenándolo de luz, si algún día yo me tirase a ese pozo sería para coger más fácil las estrellas.

ALBERCHIGOS LIII
Ahí viene ese niño con su burro, siempre tan felices, llenos de emoción jugueteado por el campo, yo los miro y me reflejos en ellos, a mi infancia, a nosotros juntos, cuando nosotros jugamos y salimos a caminar por el campo.

LA COZ LIV
Íbamos con Montemayor al herradero de los novillos y Platero quiso venir con nosotros no se separaba de nosotros, así que tonto se subió en él para que lo llevará y de paso para que lo cuidara, nadie se dio cuenta pero Platero comenzó a rebuznar y fue cuando me di cuenta de que tenía la vena inflamada, fue así como lo mande con tonto de regreso a casa.

ASNOGRAFÍA LV.
Leí en un diccionario el significado de ASNOGRAFIA, y encontré que decía: Dijese irónicamente del asno.

Que imbesiles los que han escrito todo esto, no se dan cuenta de lo tranquilo que son los asnos, de lo puros que son, que son mejores que los hombre y que si se lo va a decir como un insulto debe ser empleado para los hombres.
CORPUS LVI
Caminábamos por la calle de la fuente mientras veíamos a la gente pasar con sus cánticos, en aquella procesión, Platero se sienta a ver que es lo que pasa, sin saber nada mientras yo le voy explicando que es lo que pasa en aquellas personas se sienta a ver que es lo que pasa, sin saber nada mientras yo le voy explicando que es lo que pasa en aquellas personas.
EL PASEO LVII
Cuando salimos a pasear con Platero, él comienza a comer la hierba del prado y yo a recitar mis poemas o a hablar con él, nuestros paseos son lentos y tranquilos, mientras ve llegando la noche paseamos si ningún tipo de preocupación.

LA MUERTE CXXXIII

Hoy fui a ver a Platero en el establo y traté de levantarlo pero no pudo hacerlo, llamé a su médico y no me dio ninguna razón de su estado, al medio día Platero, mi querido Platero murió, hinchado la barriga.

NOSTALGIA CXXXIV

Oh! Platero te extraño tanto, sé que tú nos ves desde el cielo, ¿no ves Platero? Lo haces? Ves a los niños jugando, a los árboles floreciendo, a las flores con sus hermosos colores, Platero ¿quiero saber si nos ves, nos ves?

EL BORRIQUETE CXXXIV

Hoy me fui a enterrar a Platero, lo llevé hasta el granero grande, ahí estará seguro, antes jugábamos con él ahí, pero ahora ya no lo haremos, los niños van para allá a jugar en verano, sé que le gustará a Platero.

MELANCOLÍA CXXXV

Hoy fuimos con todos los niños a la tumba de Platero y mientras los niños iban llegando, se iban callando en acto de respeto, todos tenían lágrimas en sus ojos y cuando me veían a mí era peor para ellos.

A PLATERO CXXXVI

Ay Platero, ya ha pasado mucho tiempo desde que moriste, pero aún te recuerdo, nuestros paseos, como yo cabalgaba en ti, con mi alma que la trasladabas, aún sé que tú me recuerdas desde el cielo.

PLATERO DE CARTÓN CXXXVII

Ha pasado un año desde tu muerte, y una amigas ha venido a mi oficina con un burro de cartón para que te recuerde, y siempre que lo veo te recuerdo como si estuvieras aquí conmigo, cuando alguien entra ya sabe que eres tú, y cuando yo estoy solo pienso que en verdad eres tú.

A PLATERO EN SU TIERRA CXXXVIII

Hoy Platero te siento más cerca, sé que tú has visto todos nuestros problemas, todo lo que nos ha pasado en nuestras vidas, y hoy yo estoy aquí con mi corazón limpio para poder verte.



IDEA PRINCIPAL


En los estudios literarios contemporáneos, lo que antes se llamaba idea principal se convierte en afín, pues la riqueza de una obra puede tender a distintas y variadas interpretaciones de acuerdo a las construcciones de nuestra cultura.
Como una idea afín que pueda ayudar a sus tareas, principalmente colegiales, podríamos colegir:

“El amor de un joven hacía su burro y como se convierte en su mejor amigo”

6. IDEAS SECUNDARIAS O AFINES

La descripción de un pueblo llamado Moguer, con la belleza de la naturaleza
La descripción de la vida y costumbres de la gente de un pueblo

VALORES

Además destacamos valores como:
Amistad, apoyo, sinceridad, respeto, generosidad, ternura, delicadeza, bondad, sensibilidad, trascendencia.




APRECIACIÓN CRÍTICA

Esta novela corta fue catalogada erróneamente primero como parte de la literatura infantil. Pronto se convirtió en un suceso mundial. La complejidad y finura de su prosa, así como el estilo tejido de múltiples figuras literarias, hace de Platero y yo, una novela capital de la literatura española.
La España todavía pueblerina y socialmente aldeana, es la imagen que configura la historia.